En República Dominicana, alrededor del 1.6% de las personas mayores de 60 años vive con párkinson, una cifra que podría aumentar debido al envejecimiento de la población. Esta enfermedad se produce por la pérdida progresiva de neuronas encargadas de producir dopamina y puede desarrollarse durante años antes de que aparezcan los primeros sintomas visibles.
La neuróloga Cesarina Torres Vásquez explicó que, aunque el temblor en reposo es uno de los signos más conocidos, el principal indicador es la bradicinesia o lentitud de los movimientos. También pueden presentarse rigidez muscular, cambios en la escritura, dificultad para caminar, pasos más cortos e inestabilidad, lo que aumenta el riesgo de caídas.
La especialista destacó que el párkinson también tiene una importante manifestación no motora. La pérdida del olfato, el estreñimiento, los trastornos del sueño, la depresión y la ansiedad pueden aparecer incluso años antes del diagnóstico. Con el avance de la enfermedad también pueden surgir problemas cognitivos, alteraciones urinarias, cambios en la presión arterial y dolor.
Torres Vásquez señaló que el tratamiento debe abordar al paciente de manera integral y no limitarse a controlar el temblor. La levodopa continúa siendo el principal medicamento para los síntomas motores, mientras que la fisioterapia, terapia ocupacional y del lenguaje ayudan a mantener la movilidad y la calidad de vida.
En algunos pacientes, con el paso del tiempo, los medicamentos pueden perder estabilidad en su efecto y producir períodos en los que los síntomas mejoran y luego reaparecen. Para estos casos existen terapias avanzadas como la estimulación cerebral profunda, procedimiento que ya se desarrolla en República Dominicana mediante programas especializados y equipos multidisciplinarios.







