La Habana.- Cuba volverá a enfrentar este jueves una jornada marcada por extensos apagones en todo el país, con una interrupción máxima estimada en el 67.5 % de la demanda eléctrica durante el horario de mayor consumo, previsto para la tarde y la noche.
De acuerdo con datos oficiales, la estatal Unión Eléctrica (UNE) calcula que en ese período dispondrá de una capacidad de generación de apenas 1,070 megavatios (MW), frente a una demanda que podría alcanzar los 3,200 MW. Esto provocaría un déficit de unos 2,160 MW, cantidad que tendría que ser desconectada para evitar un colapso desordenado del sistema.
La nación caribeña atraviesa desde mediados de 2024 una profunda crisis energética, atribuida al deterioro de su infraestructura eléctrica, la falta de inversiones y los problemas de mantenimiento de sus principales plantas de generación. A esta situación se suma, según el Gobierno cubano, el impacto del bloqueo petrolero de Estados Unidos, que desde enero ha agravado las dificultades para garantizar el suministro de combustible necesario para la generación eléctrica.
El sistema termoeléctrico, que representa cerca del 40 % de la matriz energética del país y depende principalmente del crudo nacional, continúa afectado por averías y labores de mantenimiento acumuladas durante años. Para este jueves, 11 de las 16 unidades de generación permanecen fuera de servicio.
La generación distribuida, que también aporta aproximadamente el 40 % de la electricidad y funciona principalmente con diésel y fueloil importados, se encuentra igualmente paralizada por la escasez de combustible. Esta situación ya se había agravado antes de 2026 debido a las dificultades del Gobierno para obtener divisas destinadas a la compra de carburantes.
El 20 % restante de la generación eléctrica cubana proviene principalmente del gas y de fuentes renovables, entre ellas la energía solar, cuyo desarrollo ha contado con respaldo de China. Expertos independientes estiman que recuperar completamente el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) requeriría una inversión de entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cantidad que Cuba difícilmente podría asumir debido a la grave crisis económica que enfrenta desde hace más de seis años.
La crisis energética ha tenido un fuerte impacto en la economía estatal y ha provocado una paralización casi total de numerosas actividades productivas. Las estimaciones apuntan a que la economía cubana podría contraerse al menos un 6.5 % durante este año, después de acumular una caída superior al 15 % en los cinco años anteriores.






