El dominicano Elly de la Cruz volvió a demostrar el martes por la noche que posee uno de los brazos más potentes del béisbol, luego de protagonizar una espectacular jugada en el Dodger Stadium que terminó evitando un posible jonrón dentro del parque.
De la Cruz realizó un impresionante lanzamiento de 102 millas por hora desde el jardín central corto hasta el plato, una velocidad extraordinaria para un jugador de posición y que pocas veces se observa en las Grandes Ligas.
La acción se produjo ante un batazo de Teoscar Hernández, quien buscaba aprovechar la profundidad del terreno para convertir la conexión en un cuadrangular dentro del parque. Sin embargo, el potente brazo del dominicano cambió completamente el desenlace de la jugada.
Desde una distancia cercana a los 200 pies, De la Cruz disparó la pelota hacia el plato con una velocidad que alcanzó las tres cifras, permitiendo que la defensa de Cincinnati tuviera una oportunidad de impedir que Hernández completara el recorrido.
La fuerza del lanzamiento fue comparable a la que puede mostrar un lanzador de gran potencia. De hecho, por la velocidad alcanzada y la distancia desde la que fue realizado, la acción recordó a los lanzamientos de algunos de los pitchers más explosivos de las Grandes Ligas.
No es habitual encontrar brazos capaces de superar las 100 millas por hora entre los jugadores de cuadro, lo que hace todavía más llamativa la demostración de De la Cruz. Son pocos los peloteros que cuentan con semejante combinación de potencia, velocidad y capacidad atlética.
El dominicano ha construido buena parte de su reputación alrededor de su velocidad y su poder ofensivo, pero jugadas como esta ponen de manifiesto que su impacto puede ir mucho más allá de lo que hace con el bate.
Su capacidad para cubrir terreno y realizar lanzamientos de enorme potencia desde posiciones poco convencionales constituye una de las características que lo convierten en uno de los jugadores más singulares y espectaculares del béisbol actual.
La actuación en el Dodger Stadium volvió a colocar a De la Cruz en el centro de la atención, demostrando que cuando se trata de velocidad y potencia de brazo, el joven dominicano pertenece a un grupo muy reducido de jugadores capaces de hacer cosas que parecen imposibles sobre un terreno de Grandes Ligas.
Y es precisamente esa combinación de herramientas —velocidad, fuerza, alcance y un brazo extraordinario— la que mantiene a Elly de la Cruz como uno de los talentos más electrizantes y difíciles de ignorar en el béisbol de las Grandes Ligas.






