Londres.– El Gobierno del Reino Unido reconoció que trabaja en planes de contingencia ante el riesgo de escasez de alimentos, en caso de que el conflicto en Irán provoque el cierre del estratégico estrecho de Ormuz.
El ministro de Empresa y Comercio, Peter Kyle, reaccionó a informaciones difundidas por el diario The Times, que advierten sobre posibles problemas en el suministro de productos como pollo, cerdo y otros alimentos durante el verano si la crisis se prolonga.
En declaraciones públicas, Kyle llamó a la calma y aseguró que el Ejecutivo está anticipando distintos escenarios para garantizar el abastecimiento. Indicó además que este tipo de planificación es habitual, aunque lamentó la filtración de estos documentos, calificándola de perjudicial.
El funcionario explicó que participa activamente en reuniones para abordar esta situación, que también es seguida de cerca por el primer ministro, Keir Starmer.
Suministro bajo vigilancia
Kyle también se refirió al suministro de dióxido de carbono, un elemento clave para la conservación de alimentos, asegurando que por el momento no representa una preocupación inmediata. Este recurso es esencial en procesos como la refrigeración y el almacenamiento, y su disponibilidad depende en parte del comercio global que atraviesa el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, empresas del sector privado como Tesco mantienen comunicación constante con el Gobierno. La cadena de supermercados señaló que, hasta ahora, no ha detectado interrupciones en su cadena de suministro.
Sin embargo, informes advierten que una interrupción prolongada podría afectar no solo alimentos, sino también sectores críticos como la sanidad, debido al uso del dióxido de carbono en la conservación de sangre, órganos y vacunas.
Las autoridades insisten en que, por el momento, no hay motivos para alarma, pero continúan reforzando sus planes para responder ante cualquier eventualidad derivada del conflicto internacional.








