El uso excesivo de dispositivos electrónicos durante las vacaciones escolares se ha convertido en una preocupación para especialistas en salud mental, debido al impacto que puede generar en el desarrollo neurológico, emocional y social de los niños.
La psicóloga y terapeuta familiar Yesmín Meyer explicó que la exposición prolongada a celulares, tabletas y otros equipos digitales puede alterar la forma en que los infantes perciben su entorno, al estar constantemente expuestos a estímulos externos que pueden influir en su conducta y aprendizaje.
La especialista señaló que uno de los principales retos aparece cuando los padres intentan establecer límites luego de haber permitido durante mucho tiempo el uso de estos dispositivos, ya que el proceso de adaptación requiere paciencia y nuevas rutinas dentro del hogar.
Meyer destacó que los adultos deben comenzar dando el ejemplo, debido a que resulta contradictorio exigir a los niños reducir el uso del celular mientras los propios padres mantienen una conexión constante con las pantallas.
Recomendó a las familias aprovechar el período de vacaciones para incorporar actividades que favorezcan la creatividad, la comunicación y la convivencia, como juegos al aire libre, lectura, manualidades, pintura, juegos de roles, actividades familiares y tareas organizadas en casa.
La terapeuta familiar explicó que no es necesario contar con grandes recursos económicos para mantener ocupados a los niños, ya que muchas dinámicas pueden realizarse utilizando materiales disponibles en el hogar.
Asimismo, indicó que durante la primera infancia el contacto excesivo con pantallas puede afectar procesos importantes del desarrollo, como la coordinación motora, la concentración, el razonamiento lógico y la regulación de las emociones.
La especialista recordó que los niños menores de cinco años no deberían estar expuestos a estos estímulos digitales de manera habitual, debido a que se encuentran en una etapa clave de formación cerebral.
Finalmente, precisó que la introducción de dispositivos electrónicos debe hacerse de forma gradual y responsable, señalando que alrededor de los 12 años los adolescentes pueden comenzar a utilizarlos con límites establecidos y supervisión de los adultos.







