La Habana.– Cuba enfrenta este jueves una jornada marcada por extensos apagones que afectarán a gran parte del país. Según la estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE), se prevé que durante las horas de mayor consumo hasta un 62 % del territorio quede sin suministro eléctrico de manera simultánea.
La nación caribeña atraviesa desde mediados de 2024 una profunda crisis energética, agravada recientemente por las restricciones al suministro de combustible atribuidas a medidas de Estados Unidos. Estas acciones han sido cuestionadas en el ámbito internacional, incluso por la Organización de las Naciones Unidas, que las considera contrarias al derecho internacional.
Déficit energético crítico
Para el horario pico de este jueves, la UNE estima una capacidad de generación de apenas 1,158 megavatios frente a una demanda que alcanzará los 3,000 MW. Esto generará un déficit de 1,842 MW y obligará a desconectar cerca de 1,872 MW para evitar apagones descontrolados.
Un sistema debilitado
La crisis responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Por un lado, el sistema eléctrico presenta un deterioro significativo debido a la falta de inversión durante años. Por otro, la escasez de combustible ha limitado seriamente la capacidad de generación.
Actualmente, nueve de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio por averías o mantenimiento. Estas plantas aportan alrededor del 40 % de la electricidad del país. Otro 40 % dependía de motores que funcionan con diésel y fueloil, pero muchos están paralizados desde inicios de año por falta de combustible. El 20 % restante proviene de gas y energías renovables, con un crecimiento reciente de la energía solar apoyado por cooperación internacional.
Consecuencias económicas y sociales
Cuba necesita aproximadamente 100,000 barriles de petróleo diarios para cubrir su demanda, de los cuales solo 40,000 se producen localmente. Esta brecha energética ha impactado fuertemente la economía, que se ha contraído en los últimos años y sufre una paralización considerable debido a los apagones.
Además, la prolongada falta de electricidad ha incrementado el malestar social, reflejado en protestas recientes en distintas zonas del país, evidenciando el creciente impacto de la crisis en la vida cotidiana de la población.








