Este 10 de septiembre, bajo el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una fecha que busca promover conversaciones abiertas sobre salud mental, reducir el estigma y fortalecer la detección temprana de señales de riesgo.
La jornada no solo procura llamar la atención sobre las muertes por suicidio, sino también fomentar una cultura de escucha, acompañamiento y búsqueda oportuna de ayuda. Cuestionar los prejuicios que dificultan que una persona pida apoyo y fortalecer los vínculos familiares, sociales y comunitarios son acciones fundamentales para identificar situaciones de riesgo antes de que se conviertan en una emergencia.
El Día Mundial de la Prevención del Suicidio fue establecido en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el propósito de impulsar respuestas frente a una problemática de salud pública que afecta a personas, familias y comunidades.
La prevención requiere la participación de los sistemas de salud, centros educativos, espacios laborales, familias y organizaciones comunitarias. Estos sectores pueden contribuir ofreciendo información responsable, libre de estigmas y simplificaciones, además de facilitar el acceso a servicios de atención y apoyo.
Señales de alerta
La tristeza puede ser pasajera, pero cuando los sentimientos de desesperanza, desmotivación o pensamientos negativos persisten y afectan la vida cotidiana, es importante prestar atención y buscar orientación profesional.
Entre las señales que pueden indicar la necesidad de buscar ayuda se encuentran:
- Aislamiento y cambios bruscos de conducta: la persona puede dejar de relacionarse con familiares y amigos, evitar salir o presentar cambios repentinos en su comportamiento.
- Sensación de que los problemas no tienen solución: las dificultades cotidianas pueden percibirse como insuperables y generar una fuerte sensación de desesperanza o atrapamiento.
- Cambios en el sueño y la alimentación: pueden aparecer dificultades para dormir, despertares frecuentes, exceso de sueño, pérdida del apetito u otros cambios importantes en los hábitos.
- Disminución del rendimiento académico o laboral: la falta de motivación y concentración puede afectar el desempeño en los estudios o el trabajo.
- Pérdida de interés en las actividades y en el cuidado personal: una persona puede dejar de disfrutar actividades que antes le resultaban importantes y mostrar menos interés por su apariencia o cuidado personal.
- Ausencia de planes o expectativas de futuro: dejar de hablar sobre el futuro, expresar desesperanza o comenzar a despedirse de personas cercanas son señales que requieren atención inmediata.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también advierte sobre expresiones y cambios de comportamiento que pueden preceder una crisis. Entre ellos figuran los sentimientos de vacío, desesperanza o atrapamiento, la agitación, la tristeza intensa, el aumento del consumo de alcohol u otras sustancias y las conductas de riesgo.
Una problemática que afecta a millones
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 727,000 personas mueren cada año por suicidio en el mundo, mientras que muchas más realizan intentos.
El organismo señala que el suicidio puede ocurrir a cualquier edad y que, en 2021, fue la tercera causa más frecuente de muerte entre las personas de 15 a 29 años a nivel mundial.
La realidad en República Dominicana
En República Dominicana, 585 personas murieron por suicidio durante 2025, equivalente a una tasa de 6.0 suicidios por cada 100,000 habitantes, de acuerdo con el Boletín Estadístico de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Interior y Policía (MIP).
El documento califica el suicidio como un “problema silente y grave” y señala que afecta en mayor proporción a hombres de entre 20 y 59 años. Asimismo, identifica la depresión como el principal factor de riesgo detectado en los casos registrados por la Policía Nacional y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
Por su parte, la OMS sitúa en 4.2 por cada 100,000 habitantes la tasa general de suicidio en República Dominicana al considerar ambos sexos, aunque existen diferencias importantes al analizar los datos por sexo.






