Un tribunal de Estados Unidos condenó a Ismael «El Mayo» Zambada, cofundador y uno de los máximos líderes del Cártel de Sinaloa, a cadena perpetua tras declararlo culpable de múltiples delitos relacionados con el narcotráfico. La sentencia fue dictada por el juez Brian M. Cogan, quien además ordenó el decomiso de 15,000 millones de dólares en bienes vinculados al narcotraficante mexicano, poniendo fin al proceso judicial iniciado después de su captura en julio de 2024.
Antes de conocer el fallo, Zambada, de 76 años, reconoció su responsabilidad ante la corte, pidió perdón por sus acciones y expresó su deseo de que cese la violencia que afecta a México.
El histórico líder criminal fue arrestado en un aeropuerto de Nuevo México tras arribar en una aeronave procedente de Sinaloa junto a Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán. Posteriormente, Guzmán López admitió haber colaborado con las autoridades estadounidenses y declaró que llevó a Zambada a territorio estadounidense después de engañarlo.
La captura de «El Mayo» generó tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos. El Gobierno mexicano cuestionó que el operativo se realizara sin previo aviso a sus autoridades y planteó posibles violaciones a la soberanía nacional. Además, su detención profundizó la disputa interna dentro del Cártel de Sinaloa entre las facciones conocidas como «Los Mayos» y «Los Chapitos», enfrentamientos que desde mediados de 2024 han provocado cientos de muertes y una escalada de violencia en el estado mexicano de Sinaloa.
En las últimas semanas, el caso volvió a cobrar relevancia tras la difusión de versiones que señalan una presunta participación directa del FBI en el operativo de captura, una hipótesis que difiere de la explicación inicial ofrecida por las autoridades estadounidenses.
Ante esta situación, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado información y aclaraciones a Estados Unidos sobre el desarrollo del operativo y el papel desempeñado por sus agencias de seguridad.





