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Residentes de barrios del Distrito Nacional exigen fin de apagones prolongados y soluciones urgentes

Santo Domingo. – La situación se ha vuelto crítica en sectores como Simón Bolívar, 24 de Abril y Las Cañitas, donde apagones de más de 12 horas afectan gravemente la vida cotidiana de sus residentes. Las interrupciones constantes en el servicio eléctrico han generado protestas, malestar social y pérdidas económicas considerables.

La Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (EDEESTE) informó que los cortes se deben a trabajos de mantenimiento en la subestación Capotillo, lo que ha impactado a múltiples comunidades del Distrito Nacional. Sin embargo, los residentes cuestionan la falta de información clara y de alternativas para mitigar los efectos de la suspensión del servicio.

Protestas por un servicio eléctrico justo

En respuesta al deterioro de la situación, vecinos de estos sectores han tomado las calles. Quema de neumáticos y bloqueos en vías principales se han convertido en formas de presión ciudadana. Los afectados exigen a las autoridades un servicio eléctrico estable, continuo y equitativo, señalando que los apagones prolongados no se justifican sin planificación ni comunicación transparente.

“La luz se va por más de 12 horas. No tenemos cómo trabajar ni descansar. Esto es inhumano”, expresó uno de los residentes durante una protesta reciente.

Impacto económico: negocios al borde del colapso

Los comerciantes locales han sido particularmente afectados. Pequeños colmados, salones de belleza, talleres y otros negocios enfrentan pérdidas diarias al no poder operar con normalidad.

Muchos empresarios se ven obligados a invertir en combustibles para plantas eléctricas, mientras otros simplemente cierran sus puertas ante la falta de viabilidad económica. Esta situación no solo compromete la estabilidad de los negocios, sino también pone en riesgo empleos y debilita el tejido productivo de comunidades ya vulnerables.

Consecuencias sociales: más inseguridad y malestar ciudadano

Los residentes también denuncian que la falta de energía eléctrica durante las noches ha incrementado la inseguridad, al dejar calles completamente a oscuras, facilitando robos y otros delitos. A esto se suma el estrés emocional y psicológico que generan las altas temperaturas sin acceso a ventilación o refrigeración, especialmente para adultos mayores y niños.

“Uno no puede dormir, los niños lloran, la comida se daña… y nadie dice cuándo va a mejorar esto”, expresó una madre de familia en el sector 24 de Abril.

Llamado urgente a las autoridades

Las comunidades afectadas piden una respuesta inmediata de las autoridades competentes, exigiendo:

  • Un cronograma público y detallado de los trabajos de mantenimiento.
  • Medidas de mitigación de impacto, como suministro alterno o plantas móviles.
  • Mayor comunicación con las juntas de vecinos y organizaciones comunitarias.
  • Compromisos claros para evitar que estos cortes se repitan en el futuro cercano.

Mientras tanto, la incertidumbre, las pérdidas económicas y el descontento continúan creciendo en barrios que sienten que han sido olvidados por el sistema eléctrico nacional.