La madrugada de este martes falleció el reconocido escritor, académico y exministro de Cultura José Rafael Lantigua, dejando un legado imborrable en la historia cultural y literaria de la República Dominicana. El deceso se produjo tras una etapa de complicaciones de salud.
Lantigua fue uno de los más influyentes gestores culturales del país. Su nombre está íntimamente ligado a la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, evento del cual fue artífice y que transformó en una plataforma nacional mediante ediciones regionales, llevando la literatura a todos los rincones del país.
Una vida dedicada a las letras
Durante su gestión como ministro de Cultura (2004–2008), José Rafael Lantigua promovió numerosas iniciativas para fortalecer el acceso a la cultura. Fue miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, donde ocupaba la emblemática silla A, que en su origen perteneció a Monseñor Adolfo Alejandro Nouel.
También dejó huella en el periodismo cultural, al dirigir durante 20 años el suplemento literario Biblioteca, publicado en los periódicos Última Hora y Listín Diario. Esta publicación fue una de las más influyentes en su tipo, dando espacio a escritores consagrados y a las nuevas generaciones de la literatura nacional e hispanoamericana.
Obra y legado
A lo largo de su carrera, Lantigua escribió más de 20 libros, entre ellos:
- La conjura del tiempo: memorias del Hombre Dominicano (1994)
- Domingo Moreno Jimenes, biografía de un poeta (1976)
- Islas en el sol, antología del cuento cubano y dominicano (1998)
- La palabra para ser dicha (2012)
- Un encuentro con el comandante (2016)
- Temblor de isla (2019)
- Democracia y pandemia. Registros (2021)
- Enseres y tramoyas: crónicas con historia (2021)
Por su invaluable contribución al pensamiento y la cultura, fue galardonado con el Premio Nacional de Ensayo (1977) y el Premio de la Academia Dominicana de la Lengua (2003), entre otras distinciones.
Un vacío para la cultura dominicana
La partida de José Rafael Lantigua representa una gran pérdida para el país. Su incansable labor como intelectual, gestor cultural y defensor de la palabra escrita ha dejado huellas profundas que seguirán inspirando a escritores, académicos y promotores culturales en generaciones venideras.














