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Ginecóloga Fondeur califica como “alarmante” el aumento de embarazos en niñas menores de 15 años

La ginecóloga y especialista en fertilidad Lilliam Fondeur expresó su profunda preocupación por las altas tasas de embarazos en niñas menores de 15 años en República Dominicana, calificando la situación como “alarmante e inaceptable”.

Durante una reciente intervención, la doctora subrayó que el país enfrenta una crisis silenciosa con embarazos que involucran a niñas de entre 9 y 14 años, lo que según afirmó no solo pone en riesgo la vida de las menores, sino que también perpetúa ciclos de pobreza y exclusión social.

“Es inconcebible que en República Dominicana tengamos una tasa de embarazo en adolescentes tan alta, pero, sobre todo, una tasa de embarazo en niñas. Estamos hablando de niñas, no adolescentes”, enfatizó Fondeur.

Cifras preocupantes de la ONU

La especialista citó estadísticas recientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que muestran una realidad preocupante:

  • En 2023, 647 niñas menores de 15 años dieron a luz en el país.
  • En 2024, aunque la cifra bajó ligeramente a 585 casos, continúan registrándose embarazos en niñas tan jóvenes como 9 y 11 años.
  • Solo en lo que va de año, ya se han reportado 228 embarazos en niñas menores de 15 años, y varios de estos casos corresponden a niñas que atraviesan su segundo embarazo.

Un fenómeno que reproduce la pobreza

Fondeur advirtió que el embarazo infantil no solo constituye una violación a los derechos fundamentales de las niñas, sino que también representa un grave problema de salud pública y justicia social.

“Es inaceptable que veamos como normal el tener relaciones sexuales con una menor de edad, y mucho menos que se lleve a término un embarazo que puede llevarla a la muerte o dejarla anclada en la pobreza”, agregó.

La ginecóloga llamó a las autoridades, a la sociedad y al sistema de salud a tomar acciones urgentes y contundentes para prevenir estos casos, proteger a las menores y sancionar a los responsables.

El embarazo infantil en República Dominicana sigue siendo uno de los desafíos más complejos en materia de salud sexual y reproductiva, con consecuencias que impactan no solo a las víctimas directas, sino al tejido social y económico del país.