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La industria farmacéutica: pilar de salud, ciencia y regulación en RD, según la Dra. Karen Tamariz

Santo Domingo. – La industria farmacéutica representa uno de los sectores más relevantes a nivel global, y también uno de los más regulados, según la doctora Karen Tamariz, quien resalta su impacto directo en el desarrollo de la salud pública y su papel fundamental en la creación de medicamentos innovadores.

“Es la industria que investiga, desarrolla e innova moléculas capaces de tratar enfermedades, tanto comunes como aquellas que afectan a grandes poblaciones”, explicó Tamariz, subrayando el rol innegable que tiene en la mejora de la calidad de vida de las personas.

En el caso de la República Dominicana, la doctora destacó el crecimiento y la solidez de la industria farmacéutica nacional. “Contamos con una industria robusta, con productos de alta calidad y laboratorios de primer nivel. Como en cualquier sector, puede haber excepciones, pero en general tenemos un sistema fuerte”, afirmó.

Ciencia, negocio y salud: una combinación compleja

Pese al desarrollo, Tamariz advirtió sobre los retos de equilibrar la ciencia con los intereses comerciales, especialmente en contextos donde la institucionalidad es débil. “Cuando falta regulación clara, se vuelve riesgoso autorizar y utilizar medicamentos o productos sanitarios que no cumplen con los estándares requeridos”, indicó.

El papel clave del farmacéutico en el sistema de salud

Uno de los puntos centrales abordados por Tamariz es la importancia de integrar al farmacéutico dentro de todo el sistema sanitario. A su juicio, estos profesionales son garantes de la seguridad del paciente, pues tienen la formación para validar que el medicamento prescrito sea el correcto, en la dosis adecuada y por la vía indicada.

“Eliminar o ignorar el rol del farmacéutico dentro del sistema es un grave error. Sin su intervención, se pierde un control esencial en la cadena de tratamiento del paciente”, enfatizó.

Riesgos por falta de controles y regulación

La doctora Tamariz también alertó sobre las consecuencias de una regulación débil, mencionando ejemplos de mala praxis, como el uso inadecuado de medicamentos durante el embarazo o en cirugías ortopédicas.

“La ausencia de controles puede derivar en reacciones adversas graves, toxicidad o malformaciones en recién nacidos. Por eso el farmacéutico debe participar en cada etapa del proceso sanitario”, sostuvo.

¿Libre competencia en farmacias? Una visión crítica

En cuanto al comercio farmacéutico, Tamariz expresó preocupación sobre la concentración de ventas en pocas cadenas de farmacias, lo cual, según ella, pone en duda la libre competencia y podría afectar el acceso equitativo a medicamentos.

Aun así, reconoció que la supervisión del Ministerio de Salud Pública es clave para asegurar que todos los productos, sin importar su origen comercial, cumplan con los estándares de calidad y seguridad.

Medicamentos genéricos: acceso y calidad

La experta defendió el uso de medicamentos genéricos como una vía para garantizar tratamientos accesibles y eficaces. Aclaró que existen tres tipos principales: los innovadores (con patente vigente), los genéricos de marca y los genéricos por principio activo. Todos, bien regulados, ofrecen garantías terapéuticas adecuadas.

No obstante, explicó que en áreas como cardiología o infectología, algunos médicos prefieren marcas específicas por la seguridad y bioequivalencia demostrada de ciertos productos.

Necesidad de historias clínicas homologadas

Tamariz también subrayó la urgencia de contar con sistemas de historia clínica estandarizados, que permitan auditorías médicas rigurosas y prevengan errores de medicación. Señaló casos donde se recetan simultáneamente medicamentos como diclofenaco e ibuprofeno, lo cual puede ser contraproducente.

“La farmacovigilancia y las auditorías farmacoterapéuticas son esenciales, pero muchas veces no se aplican adecuadamente en nuestro país”, advirtió.

El farmacéutico: figura ausente en el sistema público

La doctora fue crítica respecto a la falta de farmacéuticos en instituciones clave del Sistema Nacional de Seguridad Social, incluyendo el SENASA.

“El farmacéutico debe ser un aliado transversal, desde la regulación hasta la dispensación. Su ausencia deja al sistema expuesto a prácticas inadecuadas que ponen en riesgo la salud de los pacientes”, sostuvo.

Medicamentos de alto costo: transparencia ante todo

Sobre las compras públicas de medicamentos de alto costo, Tamariz recalcó la necesidad de establecer criterios técnicos claros y científicos, alejados de intereses comerciales. “Cada adquisición debe garantizar eficiencia, ahorro y acceso seguro para los pacientes”, sentenció.

Educación al paciente: una necesidad urgente

Finalmente, Tamariz llamó a una mayor educación de la población sobre el uso adecuado de medicamentos, destacando que la receta médica no debe verse como un trámite, sino como una herramienta vital para proteger la salud.

“La única forma de asegurar tratamientos efectivos y seguros es a través de la combinación de ciencia, regulación estricta y profesionales farmacéuticos competentes”, concluyó.