El viceministro de Recursos Costeros y Marinos, José Ramón Reyes, alertó sobre el crecimiento sin precedentes del sargazo en el Caribe y llamó a las instituciones responsables a coordinar esfuerzos para enfrentar una situación que calificó como urgente debido a sus efectos ambientales, económicos y sociales.
Durante una entrevista en Noticias SIN, el funcionario explicó que la llegada de sargazo a República Dominicana ha superado ampliamente los registros del año pasado, considerado hasta ahora uno de los períodos de mayor incidencia. Según detalló, desde enero de este año se ha observado un incremento sostenido en la cantidad de algas que alcanzan las costas nacionales.
Reyes indicó que mientras en 2024 la presencia de sargazo en el Caribe se estimaba entre 30 y 40 millones de toneladas, actualmente la cifra ronda entre 70 y 80 millones de toneladas, lo que evidencia la magnitud del fenómeno.
Asimismo, destacó que el problema ha dejado de ser estacional. Explicó que durante 2025 se registró presencia de sargazo de manera continua, incluso en meses en los que anteriormente no era habitual, como diciembre. Además, señaló que las algas han llegado a zonas de la costa norte donde antes no se reportaban acumulaciones significativas, entre ellas Puerto Plata, Río San Juan, Las Terrenas y Rincón.
El viceministro advirtió que las consecuencias del sargazo van más allá del impacto visual y los malos olores en las playas. Explicó que, al descomponerse, las algas consumen grandes cantidades de oxígeno en el agua, generando fenómenos conocidos como “mareas marrones”, que afectan seriamente los ecosistemas marinos y pueden provocar la muerte de peces, corales y otras especies.
También alertó sobre los riesgos para la salud de las comunidades cercanas a las zonas afectadas, debido a los gases que se liberan durante el proceso de descomposición del sargazo.
Ante este escenario, Reyes informó que participa en encuentros con representantes de México, la Unión Europea y organismos internacionales para analizar estrategias de manejo y control del fenómeno. Entre las prioridades figuran el desarrollo de usos productivos para la biomasa recolectada y la identificación de espacios adecuados para su disposición final.
El funcionario señaló que mientras no se logre aprovechar el sargazo como materia prima a gran escala, seguirá siendo complejo manejar los enormes volúmenes que llegan a las costas. También destacó que se impulsan proyectos de contención y recolección en playas como Boca Chica, con el respaldo de organismos de cooperación internacional. La proliferación masiva de sargazo se ha convertido en uno de los mayores retos ambientales para los países del Caribe, debido a sus efectos sobre los ecosistemas costeros, el turismo, la pesca y la calidad de vida de las comunidades que dependen del litoral.






