Alfonso «Alfy» Fanjul, reconocido empresario azucarero y copropietario del Grupo Central Romana Corporation, falleció este lunes a los 89 años mientras recibía atención médica en un centro de salud de Cleveland, Ohio, Estados Unidos, donde permanecía ingresado debido al deterioro de su estado de salud.
Nacido en 1937, Fanjul fue durante décadas una de las principales figuras del sector azucarero en la República Dominicana y Estados Unidos. En su más reciente visita al país, hace poco más de un mes, se hospedó en Casa Grande, dentro del complejo Casa de Campo, lugar donde solía recibir a importantes líderes políticos, empresarios y personalidades del mundo del entretenimiento.
Residente en Palm Beach, Florida, integró una de las familias con mayor influencia en la industria azucarera. Tras abandonar Cuba siendo joven, luego de que las propiedades familiares fueran confiscadas tras la llegada al poder del régimen de Fidel Castro, trabajó junto a sus hermanos para reconstruir y expandir el legado empresarial de los Fanjul en Estados Unidos.
Junto a sus hermanos Pepe, Alexander y Andrés, impulsó el crecimiento de Fanjul Corp., conglomerado con inversiones en la industria azucarera, el turismo y el sector inmobiliario. El grupo participa en empresas como Domino Sugar, Florida Crystals, C&H Sugar, Redpath Sugar y Tate & Lyle Azúcar Europea, además de desarrollar importantes proyectos turísticos en la República Dominicana.
En el país, la familia Fanjul consolidó una fuerte presencia a través del Grupo Central Romana, así como en iniciativas de gran impacto para el turismo, entre ellas el complejo Casa de Campo y el Aeropuerto Internacional La Romana-Casa de Campo.
Además de su trayectoria empresarial, Alfonso «Alfy» Fanjul respaldó diversas iniciativas de carácter social y filantrópico. A través de la Fundación MIR, liderada por su hermana Lian Fanjul, apoyó programas destinados a mejorar la calidad de vida de niños y jóvenes de comunidades vulnerables. En diferentes ocasiones también expresó su deseo de que la familia pudiera regresar a Cuba si en el futuro existían las condiciones para hacerlo.
Con su fallecimiento, el sector empresarial pierde a una de las figuras más influyentes de la industria azucarera y del desarrollo turístico en la República Dominicana y Estados Unidos.






