El reconocido artista puertorriqueño Elvis Crespo atraviesa una etapa de plenitud profesional y personal. A más de 25 años de haber conquistado las pistas de baile globales con su icónico éxito «Suavemente», el intérprete ha aprendido a liberarse de la presión de superar su propio pasado, enfocando su carrera actual en la diversión, la evolución y la colaboración con nuevas generaciones.
En una entrevista exclusiva con la agencia EFE en la capital colombiana, con motivo del lanzamiento de su nuevo sencillo «Pa’ Bailar» junto al colombiano Beéle, Crespo reflexionó sobre su vigencia en la industria musical y su reciente éxito con «La graciosa», tema realizado junto a Quevedo que se convirtió en la canción del verano en España y acompañó a la selección de fútbol de ese país.
Éxito y renovación a través de las fusiones
El cantante recordó la anécdota de su mareo durante el trayecto en barco hacia la isla de La Graciosa para grabar el videoclip, un malestar que quedó atrás al constatar el impacto inmediato que tendría el tema, el cual forma parte del álbum El Baifo.
Para Crespo, la clave de mantenerse relevante durante más de dos décadas radica en la flexibilidad del merengue. El artista explica que su voz tropical se adapta de manera orgánica a las nuevas tendencias urbanas, dialogando con naturalidad con géneros como el reguetón y el pop.
- Conexión generacional: Su reciente junte con Beéle en Bogotá fluyó de forma instantánea. «Lo vi como un sobrino, muy talentoso. Hicimos clic creativo al momento», destacó.
- Nueva rutina: Lejos de los excesos del pasado, asegura que hoy en día se despierta a las 4:00 a. m. para correr, priorizando su bienestar espiritual y mental.
Adiós a la sombra de «Suavemente»
Uno de los mayores aprendizajes del artista ha sido desprenderse de la necesidad constante de competir contra su propio himno generacional. Tras años intentando replicar aquel fenómeno, comprendió que su enfoque debía centrarse en la creación libre.
«Si los números llegan, bien; si no llegan, no puedo condicionar mi felicidad, mi espiritualidad y mi tranquilidad», afirmó.
Inspirado en la prolífica trayectoria del pintor Pablo Picasso, Crespo concluye que la presión del ego no tiene cabida en su proceso creativo actual, apostando firmemente por hacer buena música y disfrutar del camino.






