La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó el estado de emergencia luego de los dos fuertes terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron el centro del país, provocando importantes daños materiales cuya magnitud aún está siendo evaluada. Hasta el momento de la declaración, las autoridades no habían confirmado cifras oficiales de fallecidos o heridos.
Entre las afectaciones más significativas se encuentra el cierre del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal aérea del país, debido a los graves daños sufridos en su infraestructura tras los movimientos telúricos.
Mientras continúan las labores de evaluación y respuesta, varios países han expresado su solidaridad con Venezuela y han ofrecido apoyo humanitario. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, informó que su Gobierno puso a disposición de las autoridades venezolanas un contingente de 300 rescatistas y paramédicos, además de 50 toneladas de equipos, medicamentos y suministros de emergencia listos para ser enviados a Caracas.
Por su parte, el Gobierno de Perú manifestó su respaldo al pueblo venezolano y señaló que, hasta el momento, no se reportan ciudadanos peruanos afectados por el desastre. La Cancillería peruana indicó que mantiene vigilancia permanente de la situación y asistencia disponible para sus connacionales en territorio venezolano.
México también expresó su solidaridad ante la emergencia. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que no tiene reportes de ciudadanos mexicanos afectados y aseguró que su embajada en Caracas permanece atenta al desarrollo de los acontecimientos para brindar apoyo en caso de ser necesario.
La tragedia ha generado una rápida reacción de la comunidad internacional, que sigue de cerca la evolución de la emergencia mientras Venezuela enfrenta las consecuencias de uno de los eventos sísmicos más fuertes registrados en los últimos años.






