A un año del fallecimiento del papa Francisco, ocurrido el 21 de abril de 2025, su legado continúa marcando el rumbo de la Iglesia católica. Más allá de un pontificado considerado por muchos como transformador, persiste la idea de una Iglesia más abierta, inclusiva y centrada en la misericordia, una visión que su sucesor, León XIV, no ha mostrado intención de revertir.
El padre Antonio Spadaro, cercano colaborador de Francisco y exdirector de la revista jesuita Civiltà Cattolica, sostiene en declaraciones a la agencia EFE que el principal aporte del pontífice argentino fue redefinir la manera en que la Iglesia se entiende a sí misma. Según explica, Francisco no dejó un sistema cerrado de normas, sino una “tensión espiritual” basada en el discernimiento como herramienta para afrontar la complejidad del mundo actual.
Spadaro recuerda además la imagen del “hospital de campaña”, utilizada por Francisco para describir una Iglesia enfocada en acoger y sanar, más que en juzgar. En ese sentido, afirma que el enfoque de la misericordia se ha consolidado como eje central de la acción pastoral, sin posibilidades de retroceso.
El teólogo también destaca la sinodalidad como otro de los pilares del legado del pontífice, entendida no como un proceso burocrático, sino como una forma de vida eclesial basada en el diálogo, la escucha y la participación de una Iglesia global y diversa.
Asimismo, subraya la visión profética de Francisco al advertir en 2014 sobre una “tercera guerra mundial a trozos”, una lectura que, según afirma, ha cobrado mayor sentido con el paso del tiempo.
Por su parte, el periodista vaticano Salvatore Cernuzio señala que el legado del papa también se refleja en un cambio profundo del lenguaje de la Iglesia, ampliando el concepto de defensa de la vida para incluir a migrantes, ancianos y personas vulnerables. Además, recuerda el llamado de Francisco a una Iglesia de “puertas abiertas” con su mensaje a los jóvenes en Lisboa: “Todos, todos, todos”.
Tanto Spadaro como Cernuzio coinciden en que la huella de Francisco sigue guiando a la Iglesia contemporánea, en continuidad con el actual pontificado de León XIV, especialmente en su atención a los más necesitados y en la cercanía con los sectores más vulnerables de la sociedad.








