BEIJING.- Cincuenta años después de la muerte de Mao Zedong, cientos de sus seguidores se congregaron este miércoles en su ciudad natal, Shaoshan, para rendir homenaje al antiguo líder comunista chino.
Los simpatizantes llegaron con retratos, banderas y ofrendas florales, mientras depositaban coronas de crisantemos, botellas de licor y cigarrillos frente a una estatua de bronce de 10 metros dedicada a Mao.
Cientos de visitantes, entre ellos numerosos estudiantes universitarios, hicieron filas para inclinarse ante el monumento y guardar unos segundos de silencio. Otros aprovecharon la ocasión para tomarse fotografías, bajo la vigilancia de las autoridades.
La noche anterior, cerca de 1,000 seguidores participaron en una ceremonia conmemorativa en la que algunos vistieron prendas similares a las utilizadas por Mao y llevaron antiguos retratos del líder y ejemplares del llamado “Libro Rojo”.
Mao Zedong, fundador de la República Popular China, murió el 9 de septiembre de 1976. Para sus admiradores, continúa siendo un símbolo de igualdad y transformación social, mientras que historiadores atribuyen a sus políticas algunas de las mayores tragedias de la historia moderna de China.
Su gobierno estuvo marcado por la hambruna provocada durante el Gran Salto Adelante, que causó decenas de millones de muertes, así como por la Revolución Cultural, periodo caracterizado por una fuerte persecución política y violencia.
A pesar de las críticas a su legado, Mao continúa ocupando un lugar importante en la narrativa oficial china. Su imagen aparece en los billetes del país y un enorme retrato suyo permanece en la Plaza de Tiananmén, en Pekín.
Shaoshan, donde Mao nació en diciembre de 1893, se ha convertido además en uno de los principales destinos del denominado “turismo rojo”, promovido por las autoridades para preservar y difundir la historia del Partido Comunista Chino.






