Naciones Unidas.— Rusia condenó de forma contundente la operación militar llevada a cabo por Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York. Moscú calificó la acción como “criminal” y reclamó la liberación “inmediata” del mandatario venezolano.
Durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador ruso, Vasily Nebenzya, describió la actuación estadounidense como “un acto de agresión” y criticó duramente el llamado “orden mundial basado en reglas” que promueven Estados Unidos y algunos de sus aliados. Según afirmó, ese concepto se aplica “de manera selectiva, en función de intereses políticos”, lo que estaría generando graves consecuencias para la estabilidad internacional.
China también expresó su rechazo a la intervención. El representante chino ante Naciones Unidas aseguró que su país está “profundamente conmocionado” por los ataques militares estadounidenses contra Venezuela y denunció lo que consideró un “uso flagrante de la fuerza”. Pekín sostuvo que la captura de Maduro viola el derecho internacional y supone una amenaza para la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe.
A estas críticas se sumó Colombia. La representante permanente del país sudamericano ante la ONU, Leonor Zalabata, afirmó ante el Consejo de Seguridad que la detención del presidente venezolano por parte de Estados Unidos constituye una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Las reacciones reflejan una creciente división en el seno de la comunidad internacional tras la operación estadounidense en Venezuela, que ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza, la soberanía de los Estados y el respeto a las normas del sistema multilateral.














