Jartum, Sudán.– Al menos mil personas murieron tras un devastador deslizamiento de tierra que arrasó por completo la aldea de Tarsin, ubicada en la cordillera de Jebel Marra, al oeste del país. La catástrofe ocurrió el pasado 31 de agosto, pero las autoridades locales del Movimiento/Ejército de Liberación de Sudán (SLM/A) informaron de los hechos días después, debido al difícil acceso a la zona.
Según el portavoz del grupo, Mohamed al Nayer, hasta este miércoles se han recuperado al menos 100 cuerpos, mientras continúan las labores de búsqueda. Las autoridades estiman que toda la población de la aldea, compuesta por más de mil personas, quedó sepultada bajo el lodo y las rocas. Milagrosamente, solo una persona sobrevivió, según confirmó el SLM/A.
Sin ayuda humanitaria en la zona
El portavoz denunció que, a pesar de haber solicitado apoyo, ninguna organización humanitaria ni grupos de voluntarios han llegado a Tarsin para colaborar en la recuperación de cuerpos ni en la asistencia a los damnificados.
El líder del SLM/A, Abdelwahid al Nur, también pidió el apoyo urgente de la ONU y otras entidades internacionales para atender esta tragedia. El desastre natural afecta además a una zona donde decenas de miles de desplazados por la guerra civil se han refugiado, lo que agrava aún más la crisis humanitaria.
Población devastada y sin recursos
Los sobrevivientes y vecinos de otras aldeas cercanas han manifestado que se encuentran en situación crítica, durmiendo al aire libre, sin alimentos ni medicamentos.
“Lo perdimos todo en un abrir y cerrar de ojos. Ahora dormimos en el suelo y nos refugiamos bajo el cielo”, relató un aldeano a las autoridades locales.
Además, se ha advertido que otras aldeas en la región de Jebel Marra podrían estar en riesgo de deslizamientos similares, debido a las fuertes lluvias que continúan azotando la zona.
Una tragedia en medio de la guerra
Sudán atraviesa una guerra civil devastadora desde abril de 2023 entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). El conflicto ha convertido al país en uno de los epicentros de crisis humanitarias más graves del mundo, especialmente en la región de Darfur, donde se enfrentan hambruna, desplazamientos forzados y violencia.
El área afectada por el deslizamiento se encuentra controlada por el SLM/A, grupo rebelde que se ha mantenido al margen de la guerra actual, pero que está rodeado por bastiones de las FAR, lo que dificulta tanto el acceso como la ayuda humanitaria.














