Brasil.– Cerca de 500 mujeres se concentraron ayer domingo frente al Museo de Arte de São Paulo (MASP) en una manifestación que exigió la despenalización del aborto y su provisión por parte del Estado de forma legal, segura y gratuita.
La movilización formó parte del Día Latinoamericano y Caribeño por la Despenalización y Legalización del Aborto, conmemorado cada 28 de septiembre, y tuvo réplicas en al menos 12 ciudades brasileñas, incluyendo:
- Brasilia
- Río de Janeiro
- Belo Horizonte
- Recife
- Fortaleza
- Vitoria
- Porto Alegre
- Florianópolis
Convocadas por organizaciones feministas, de derechos humanos y de lucha contra el racismo, las manifestaciones pusieron el foco en la realidad que enfrentan mujeres negras y de bajos recursos, quienes son las principales afectadas por las restricciones actuales.
Aborto en Brasil: Legal en teoría, limitado en la práctica
En Brasil, la legislación solo permite el aborto en tres circunstancias:
- Violación
- Riesgo de vida para la mujer
- Anencefalia fetal
Sin embargo, activistas denuncian que incluso en estos casos, pocos hospitales ofrecen el procedimiento y muchas mujeres —especialmente niñas víctimas de abuso— enfrentan presiones de grupos religiosos al intentar acceder a sus derechos.
«Cada día más mujeres, especialmente de la periferia, negras y pobres, mueren por no tener acceso a un aborto seguro», declaró Ana Suelí Ferreira, de 60 años, miembro del Grupo de Mujeres del Noroeste de São Paulo. Señaló que el único hospital que ofrecía aborto legal en su zona fue cerrado por orden del alcalde Ricardo Nunes.
Por su parte, Giovana Nadero, de 32 años, activista de Promotoras Populares Legales, afirmó que el aborto en Brasil es una realidad, y que «lo que está en juego no es solo el derecho a decidir, sino el derecho a vivir». También denunció el retroceso en los derechos reproductivos desde el gobierno del expresidente Jair Bolsonaro.
Cifras que alarman
Según el Ministerio de Salud, los abortos legales aumentaron un 71% entre 2018 y 2023, pasando de 1.570 a 2.687 casos. Este incremento refleja, en parte, el aumento de un 14% en las denuncias de violación, que pasaron de 71.600 en 2018 a 81.600 en 2023.
Las manifestantes portaban pancartas con mensajes como «Aborto legal, seguro y gratuito» y «Las niñas no son madres», en una clara denuncia del impacto que las políticas restrictivas tienen en niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.














