Durante un contundente mensaje dirigido a los participantes de la Conferencia anual de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el papa León XIV condenó el uso del hambre como instrumento bélico y alertó sobre el deterioro de la seguridad alimentaria a nivel global.
“El hambre como arma de guerra es una forma muy barata de hacer la guerra”, declaró el pontífice, señalando que grupos armados utilizan tácticas como la quema de cultivos, el robo de ganado o el bloqueo de ayuda humanitaria para someter a poblaciones indefensas. Hizo un llamado urgente a establecer límites claros y sanciones para quienes incurran en estos crímenes.
León XIV calificó como «vergonzoso» que en pleno siglo XXI millones de personas sigan pasando hambre, a pesar de que el planeta tiene capacidad para alimentar a toda la humanidad. Criticó la falta de acción real por parte de la comunidad internacional y recalcó la necesidad de “pasar de las palabras a los hechos”.
“El problema no está en la escasez de recursos, sino en la distribución injusta y la codicia”, aseguró, subrayando que el verdadero camino hacia la erradicación del hambre radica en compartir y no en acumular.
El papa también advirtió que el objetivo de “Hambre Cero” de la Agenda 2030 parece cada vez más lejano, y que de no cambiar el rumbo, las futuras generaciones heredarán un mundo marcado por “injusticias y desigualdades”.
En su mensaje, denunció además la falta de compromiso climático y el desvío de fondos que deberían estar destinados a combatir el hambre y la pobreza hacia la industria armamentista.
“La transición ecológica debe ser justa y poner en el centro tanto al medio ambiente como a las personas”, expresó, y enfatizó que producir alimentos no es suficiente si los sistemas agroalimentarios no son sostenibles ni accesibles para todos.
Finalmente, León XIV instó a la comunidad internacional a convertirse en “artesanos de la paz”, promoviendo acciones concretas que beneficien a toda la humanidad y no solo a unos pocos privilegiados. “Ya no hay lugar para eslóganes vacíos ni promesas embaucadoras”, concluyó.














