Tegucigalpa.– Honduras atraviesa una de las crisis más graves de violencia contra las mujeres en la región, con 7.746 muertes violentas registradas entre 2005 y 2024, lo que convierte al país en el de mayor tasa de femicidios de Centroamérica y el quinto más violento del mundo para las mujeres. Así lo informó la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas.
Ayestas destacó que la violencia en el país responde a relaciones de poder profundamente arraigadas, que continúan cobrando la vida de cientos de mujeres cada año. En 2024, Honduras cerró con 240 muertes violentas de mujeres, equivalente a una tasa de 4,7 por cada 100.000 mujeres, y en lo que va de 2025 ya se reportan 233 casos, lo que refleja un incremento alarmante: si en 2024 una mujer era asesinada cada 36 horas, actualmente ocurre una cada 32 horas.
Del total de muertes registradas el año pasado, 169 fueron clasificadas como femicidios, muchos de ellos caracterizados por altos niveles de ensañamiento, uso de armas y desfiguración del rostro. El informe también evidencia casos de mujeres embarazadas asesinadas y situaciones donde las propias parejas fueron responsables directos.
Informe del Observatorio de la Violencia
El reporte presentado por Ayestas muestra que la violencia contra las mujeres en Honduras se sustenta en patrones culturales profundamente machistas, donde se ha normalizado la agresión y se ha vuelto habitual la impunidad. Según el Observatorio, aproximadamente 95 % de los casos quedan sin resolver, lo que perpetúa el ciclo de violencia.
La investigadora subrayó que las mujeres continúan siendo vistas como responsables exclusivas del hogar, lo que las vuelve más vulnerables frente a agresores que consideran tener control sobre su vida, su cuerpo y sus decisiones. Esta visión patriarcal, señala Ayestas, es uno de los factores determinantes en la persistencia del femicidio.
Causas y contexto de la violencia
Ayestas afirma que la violencia machista es parte de una cultura que “ha normalizado la agresión y vuelve insensible a la sociedad” ante el fenómeno. En muchos casos, la violencia se origina cuando las mujeres rechazan una relación impuesta o deciden romper con su pareja, momento en que los agresores reaccionan con extrema violencia.
La experta considera que para frenar esta crisis es indispensable transformar la cultura patriarcal y fortalecer la investigación criminal, a fin de reducir la elevada impunidad. “Solo así vamos a poder disminuir esta violencia contra las mujeres”, sostuvo.
El informe concluye que la situación demanda una respuesta urgente y coordinada que incluya educación, prevención y un sistema de justicia más efectivo que garantice la protección de las mujeres y la sanción de los responsables.














