Francia vive una jornada crítica marcada por múltiples incendios forestales y una nueva ola de calor, la tercera registrada en menos de dos meses. La situación más preocupante se concentra en el departamento de los Pirineos Orientales, en la frontera con España, donde las llamas continúan fuera de control.
El incendio más grave comenzó el pasado sábado en las cercanías de Perpiñán y ya ha devastado alrededor de 4,900 hectáreas. La emergencia obligó a evacuar a unas 10,000 personas, mientras más de 800 bomberos permanecen desplegados en las labores de extinción. Aunque durante la noche el fuego logró contenerse gracias a los contrafuegos realizados por los equipos de emergencia, las autoridades confirmaron que aún no ha sido estabilizado.
Para reforzar las operaciones, este martes se incorporarán dos aviones franceses y seis aeronaves enviadas por países europeos. El incendio también dejó 11 personas heridas y provocó cambios en la tercera etapa del Tour de Francia 2026, cuya salida tuvo que retrasarse por la cercanía del fuego.
Además de este siniestro, otros focos permanecen activos o bajo estrecha vigilancia en los departamentos de Drôme, Hérault, Gard, Haute-Loire y Lozère, donde las elevadas temperaturas y la sequedad de la vegetación han favorecido la propagación de las llamas.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las autoridades actuarán con firmeza contra quienes sean responsables de provocar incendios, ya sea de forma intencional o por negligencia. Sus declaraciones se produjeron después de la detención de seis personas presuntamente vinculadas con varios de estos fuegos. Asimismo, exhortó a la población a respetar las medidas preventivas establecidas por las autoridades.
Al mismo tiempo, el calor extremo continúa afectando gran parte del territorio francés. Météo-France elevó a 61 el número de departamentos bajo alerta naranja por altas temperaturas y no descartó ampliar la advertencia a otras regiones en las próximas horas. Además, tres departamentos del sureste permanecen en alerta roja debido al riesgo extremo de incendios.
Ante este escenario, las autoridades recomendaron reducir las actividades al aire libre, especialmente para las personas más vulnerables, y restringieron el acceso a diversas zonas forestales de los Pirineos Orientales y de la llanura del Rosellón para prevenir nuevos incendios.
La emergencia también ha generado un nuevo debate político. El senador comunista Ian Brossat anunció que presentará un proyecto de ley para permitir la utilización temporal de edificios con aire acondicionado que permanezcan desocupados durante las alertas por calor, con el propósito de ampliar los espacios de refugio para la población frente a las altas temperaturas.






