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El supertifón Fung-wong deja graves secuelas en Filipinas: más de 1,7 millones de niños afectados

Manila.– El paso del supertifón Fung-wong, conocido localmente como Uwan, ha dejado un profundo impacto en Filipinas, donde más de 4,6 millones de personas, incluidos 1,7 millones de niños, se han visto afectados por las intensas lluvias e inundaciones, según datos de la ONU y el Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC).

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió que el tifón ha causado daños severos en hogares, escuelas y centros de salud, afectando gravemente el bienestar de los menores en 16 regiones del archipiélago. “Muchos niños están ahora expuestos a infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas, desnutrición y trastornos de salud mental, además de la interrupción de su aprendizaje”, señaló el organismo.

En total, más de 15.000 aulas han resultado dañadas y unas 900 escuelas públicas se utilizan actualmente como refugios temporales. El tifón, que tocó tierra el pasado domingo, ha causado al menos 27 muertes antes de desplazarse debilitado hacia el norte, rumbo al archipiélago japonés de Okinawa, tras pasar por Taiwán.

La ONU, junto al Gobierno filipino, está evaluando las necesidades urgentes de las comunidades afectadas, incluyendo agua potable, saneamiento, salud, nutrición y educación. Asimismo, se están distribuyendo suministros humanitarios como alimentos terapéuticos, leche especial para niños y kits de lactancia desde almacenes en Manila y otras localidades.

El representante de UNICEF en Filipinas, Kyungsun Kim, lamentó la situación de vulnerabilidad que enfrentan las familias: “Los niños apenas logran recuperarse de una crisis cuando otra los golpea. En un contexto de desastres climáticos cada vez más frecuentes e intensos, ellos no deberían cargar con las consecuencias más duras”.

Filipinas, uno de los países más propensos del mundo a los fenómenos meteorológicos extremos, enfrenta cada año alrededor de 20 tifones o tormentas tropicales. Con Kalmaegi y Fung-wong, el sudeste asiático ya ha registrado 27 tifones en lo que va de año, una cifra que los expertos relacionan con el calentamiento del océano y el cambio climático.