La Habana.– Cuba atraviesa una profunda crisis energética que ha obligado a la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) a anunciar cortes de electricidad que podrían afectar hasta el 51 % del territorio nacional durante las horas de mayor consumo, principalmente en las tardes y noches.
La situación, que se ha venido agravando desde mediados de 2024, provocó en julio un promedio de casi 16 horas sin electricidad al día, mientras que en agosto fue de cerca de 15 horas. En ciudades importantes como Santiago de Cuba, Matanzas y Holguín, hay reportes de apagones que superan las 20 horas diarias.
Desde entonces, se han producido cinco apagones nacionales en menos de un año. Entre los principales factores que explican esta crisis energética se encuentran las constantes averías en las plantas termoeléctricas, la escasez de combustible y la falta de divisas para importar los recursos necesarios.
Para este viernes, la UNE estima que durante el horario pico (entre la tarde y la noche), la capacidad máxima de generación eléctrica será de 1,760 megavatios (MW), frente a una demanda estimada de 3,450 MW. Esto generará un déficit de 1,690 MW y una afectación proyectada de 1,760 MW, aunque en la práctica estas cifras suelen ser aún mayores.
Actualmente, cinco de las 20 unidades termoeléctricas distribuidas en siete centrales están fuera de servicio por problemas técnicos o mantenimientos. A esto se suma que 53 plantas de generación distribuida (con motores) están paralizadas por falta de combustible como diésel y fueloil.
El sistema eléctrico cubano está marcado por la obsolescencia, tras décadas de explotación sin inversiones suficientes ni mantenimientos adecuados. Todo el sector energético permanece bajo control estatal desde 1959, lo que, según analistas independientes, ha contribuido a una infrafinanciación estructural. El Gobierno, por su parte, atribuye gran parte de la crisis a las sanciones impuestas por Estados Unidos, a las que acusa de provocar una «asfixia energética».
Distintas estimaciones calculan que Cuba necesitaría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para modernizar y estabilizar su sistema eléctrico, una cifra que actualmente está fuera del alcance del Gobierno.
Los apagones tienen un fuerte impacto en la economía, que en 2024 se contrajo un 1,1 %, acumulando una caída del 11 % en los últimos cinco años. Además, los cortes de luz han sido un detonante clave en las crecientes protestas sociales, como las masivas manifestaciones del 11 de julio de 2021.














