Al menos 59 personas perdieron la vida en el este y el centro de Madagascar tras el paso del ciclón tropical Gezani, que impactó el país el pasado martes, según informó la Oficina Nacional de Gestión de Riesgos (BNGRC). La cifra de fallecidos aumentó desde los 40 reportados inicialmente, de acuerdo con el último balance oficial difundido por la institución.
La ciudad portuaria de Toamasina, la segunda más grande del país, fue la más golpeada por el fenómeno. Allí, el ciclón tocó tierra con vientos sostenidos de hasta 180 kilómetros por hora y ráfagas que alcanzaron los 250 kilómetros por hora, causando graves destrozos en aproximadamente el 80 % de la urbe. Además de las víctimas mortales, se reportan 15 personas desaparecidas y 804 heridos.
En total, cerca de 423.986 personas resultaron afectadas en cinco regiones y 25 distritos. Para atender la emergencia, las autoridades habilitaron 48 centros de asistencia destinados a albergar y apoyar a los damnificados.
Los daños materiales son significativos: 27.756 viviendas quedaron inundadas, 49.129 edificaciones sufrieron daños entre ellas dos hospitales y siete oficinas gubernamentales y 25.044 casas fueron completamente destruidas. Por su parte, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en África (IFRC África) estima que unas 16.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
Aunque el ciclón se desplazó posteriormente hacia la costa de Mozambique, la IFRC advirtió que podría volver a impactar las regiones sureñas de Ampanihy, Beloha y Tsihombe. Ante esta posibilidad, el BNGRC emitió una nueva alerta, aunque señaló que el fenómeno perdió intensidad y ahora registra vientos sostenidos de 100 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 140.
La llegada de Gezani se produjo pocos días después del paso del ciclón Fytia, que atravesó Madagascar el 31 de enero dejando 14 fallecidos y más de 85.000 personas afectadas. Debido a la magnitud de los daños provocados por ambos eventos, el Consejo de Ministros declaró el estado nacional de emergencia.
El sureste africano enfrenta cada año una temporada de tormentas tropicales que se extiende de octubre a abril, un periodo en el que suelen registrarse pérdidas humanas y graves daños materiales.














