Los habitantes de América Latina, especialmente en Colombia y México, están perdiendo decenas de horas de sueño cada año debido a las altas temperaturas durante la noche, una situación que se ha intensificado por el cambio climático, según un informe publicado por Climate Central.
La investigación señala que entre 2020 y 2025, ciudades como Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México) registraron las mayores pérdidas de descanso, con un promedio de 93 horas de sueño menos por persona al año. De ese total, alrededor de seis horas están directamente relacionadas con el calentamiento global.
Otras ciudades con importantes afectaciones son Cartagena (Colombia), Cancún (México), Belém (Brasil), Caracas y Cali (Colombia), donde las noches más cálidas también han reducido significativamente el tiempo de descanso de sus habitantes. Incluso en ciudades de clima más templado, como Buenos Aires, el estudio encontró una pérdida promedio de 44 horas de sueño al año, de las cuales cuatro se atribuyen al cambio climático.
La investigadora Rita Issa, del Tyndall Centre for Climate Change Research, explicó que el sueño es fundamental para la salud física y mental, pero suele ser una de las primeras funciones afectadas durante los episodios de calor extremo, especialmente cuando las temperaturas permanecen elevadas durante toda la noche.
Para elaborar el informe, los científicos combinaron datos sobre la relación entre el calor nocturno y la calidad del sueño con modelos climáticos que comparan las condiciones actuales con un escenario hipotético sin el impacto del calentamiento global.
Panorama mundial
El análisis incluyó 1,338 ciudades de diferentes regiones del mundo y concluyó que, en promedio, cada persona perdió cerca de 56 horas de sueño al año entre 2020 y 2025 debido al aumento de las temperaturas nocturnas.
Los investigadores estiman que más de seis de esas horas son consecuencia directa del cambio climático provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación. Además, el estudio indica que el impacto del calentamiento global sobre la pérdida de sueño se ha duplicado desde principios de la década de 1970 en casi todas las ciudades evaluadas.
Riesgos para la salud
La presidenta de la Alianza de Clima y Salud, Courtney Howard, advirtió que las alteraciones del sueño representan un desafío creciente para la salud pública y también afectan la productividad de la población. Por su parte, Issa destacó que dormir menos puede aumentar el estrés, afectar la salud mental, reducir la capacidad de concentración y empeorar enfermedades preexistentes.
El estudio también revela que los efectos del calor no afectan a todos por igual. Los adultos mayores, mujeres, niños pequeños, embarazadas y personas de bajos ingresos son los grupos más vulnerables. A esto se suma el llamado «efecto de isla de calor urbana», que provoca temperaturas nocturnas más altas en las grandes ciudades que en las zonas rurales.
Los investigadores subrayan que el acceso desigual al aire acondicionado incrementa el riesgo para las poblaciones con menos recursos, por lo que consideran urgente impulsar medidas de adaptación al cambio climático y reducir las emisiones contaminantes para proteger la salud y el bienestar de las personas.






