Al menos cuatro personas murieron en la ciudad de Nikopol, ubicada en la región de Dnipropetrovsk, en el centro-este de Ucrania, tras un ataque ruso con un dron dirigido contra un microbús de transporte público.
El hecho fue confirmado por el presidente Volodímir Zelenski a través de su cuenta en X, donde condenó los ataques deliberados contra civiles en zonas cercanas al frente de guerra. El mandatario también criticó el alivio de algunas sanciones internacionales a Rusia, señalando que estas decisiones se producen mientras continúan este tipo de acciones violentas.
Zelenski denunció además los llamados “safaris” con drones, una práctica que, según explicó, las fuerzas rusas llevan a cabo contra civiles en áreas bajo control ucraniano en la región de Jersón, donde los ataques son frecuentes. Ese mismo día, el gobernador regional Oleksandr Prokudin reportó la muerte de tres personas tras un bombardeo en una zona residencial.
Respuesta de Ucrania y defensa aérea
En paralelo a estos ataques, las fuerzas rusas lanzaron nuevos bombardeos durante la madrugada contra la retaguardia ucraniana. Las defensas aéreas lograron interceptar 77 drones, mientras que otros 31 impactaron en al menos 14 puntos distintos del país, según reportes oficiales.
Asimismo, se informó que fragmentos de drones derribados cayeron en otras nueve localidades. Al momento de emitirse el informe, varios drones de largo alcance aún permanecían sobrevolando el territorio ucraniano.








