Un robot con cejas expresivas, capacidad de interacción y diseñado para asistir a pacientes está siendo probado en un hospital de Milán, Italia, donde busca convertirse en una herramienta de apoyo para el personal sanitario al asumir tareas básicas, pero fundamentales, dentro de los centros de salud.
Bautizado como Alter-Ego, el dispositivo mide 1.2 metros de altura y puede realizar diversas funciones, desde facilitar consultas médicas a distancia hasta acompañar pacientes a salas de tratamiento o entregar objetos personales, como botellas de agua.
Actualmente, el robot es evaluado en el Hospital Maugeri de Milán, específicamente en una unidad especializada en el tratamiento de pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta progresivamente las funciones motoras.
Un asistente tecnológico al servicio del paciente
Durante las pruebas, Alter-Ego interactúa directamente con los pacientes mediante una pantalla instalada en su pecho. A través de ella, puede recopilar información sobre el estado de salud de los usuarios y transmitirla en tiempo real al personal médico y de enfermería. Uno de los pacientes que participa en el proyecto es Daniel Senna, de 31 años, quien utiliza una silla de ruedas y se comunica regularmente con el robot para informar sobre su nivel de dolor y otras necesidades.
“Hola, Dani. ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?”, pregunta el robot mientras registra y envía los datos al equipo sanitario.
Según explicó Christian Lunetta, director del Departamento de Rehabilitación Neuromotora del hospital, inicialmente existía preocupación sobre cómo reaccionarían los pacientes ante la presencia de una máquina en su entorno de cuidado.
“Nos sorprendió positivamente la aceptación. El robot fue diseñado para generar curiosidad y ofrecer múltiples posibilidades de interacción”, señaló.
De la asistencia remota a la autonomía
El proyecto es resultado de una colaboración entre el Instituto Italiano de Tecnología y la Universidad de Pisa. Hasta el momento, Alter-Ego opera bajo supervisión y control remoto de un operador humano, aunque sus desarrolladores prevén que a partir de julio pueda desplazarse y ejecutar tareas de manera autónoma.
Los investigadores consideran que los avances en inteligencia artificial están acelerando el desarrollo de robots capaces de integrarse en entornos complejos como hospitales, aunque reconocen que todavía requieren amplios períodos de entrenamiento y evaluación antes de asumir funciones más avanzadas.
Complementar, no reemplazar
Los responsables del proyecto insisten en que la finalidad de Alter-Ego no es sustituir al personal sanitario, sino liberar tiempo de los profesionales para que puedan concentrarse en tareas que requieren una atención más humana y personalizada.
“Los hospitales tienen numerosas actividades repetitivas que podrían delegarse a un robot. Esto permitiría que médicos y enfermeros dediquen más tiempo a la relación directa con los pacientes”, afirmó Lunetta.
Por su parte, la neuróloga Rachele Piras aclaró que existen límites claros sobre las responsabilidades que pueden asumir estas tecnologías.
“Nadie ha pensado en delegarle la administración de medicamentos”, señaló, aunque destacó que el robot puede resultar útil para atender solicitudes simples y reducir la carga de trabajo de los cuidadores.
Los investigadores también contemplan que, en el futuro, Alter-Ego pueda brindar asistencia en los hogares de personas con enfermedades crónicas o movilidad reducida, ampliando así las posibilidades de la robótica aplicada al cuidado de la salud.







