Puerto Príncipe.– El huracán Melissa ha dejado una profunda huella de destrucción en Haití, donde al menos 23 personas han muerto, entre ellas una veintena a causa de la crecida de un río en el oeste del país. Además, 17 personas resultaron heridas y 13 permanecen desaparecidas, mientras las lluvias torrenciales continúan castigando varias regiones, provocando más de 13.000 desplazados, según el último informe oficial de la Dirección de Protección Civil (DPC).
Tragedia en Petit-Goâve
La situación más crítica se vive en Petit-Goâve, a la entrada sur de Puerto Príncipe, donde el río La Digue se desbordó violentamente, arrasando viviendas y dejando al menos 20 muertos, entre ellos diez niños. Las labores de búsqueda y rescate continúan en medio de condiciones meteorológicas adversas.
La DPC también recordó que Melissa, cuando aún era tormenta tropical la semana pasada, provocó tres muertes adicionales en distintas zonas del país, uno de los más vulnerables del Caribe ante los desastres naturales.
Entre los incidentes más recientes figura un accidente en el que un motociclista resultó herido por la caída de un árbol, mientras que su acompañante se encuentra desaparecido.
Alertas en todo el país
Las autoridades mantienen la máxima alerta nacional. El huracán, ahora de categoría 1, ha obligado a declarar alerta roja por ciclón en los departamentos del Oeste, Sur, Nippes y Grand’Anse, y alerta naranja en Artibonite y el Noroeste. El Sudeste enfrenta doble riesgo: alerta roja por lluvias e alerta naranja por marejadas que amenazan las costas.
Daños materiales y colapso de infraestructuras
El paso de Melissa ha provocado inundaciones masivas en al menos una docena de ríos, destruyendo carreteras, viviendas, escuelas e iglesias. En Nippes, brigadas de emergencia trabajan para despejar una carretera bloqueada, mientras la Carretera Nacional Nº 2 sigue intransitable por la caída de árboles.
El sector agrícola también ha sido gravemente afectado: los platanares quedaron arrasados, los cultivos de guisantes del Congo y ñames sufrieron pérdidas importantes, y los árboles frutales fueron derribados por los fuertes vientos.
Miles de desplazados en refugios
Hasta el momento, 13.860 personas han tenido que abandonar sus hogares. En Grand’Anse, más de 7.000 desplazados han sido acogidos en refugios, mientras que en Nippes, 257 personas se alojan en centros de evacuación habilitados por el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.
En el Sur, 1.813 familias —unas 6.419 personas— permanecen distribuidas en 56 refugios ubicados en 15 municipios. Estos centros fueron abiertos hace una semana ante la inminencia del huracán.
“Las condiciones en los refugios deben ser monitoreadas constantemente para garantizar la seguridad, el acceso a agua potable, alimentos y atención médica”, advirtió la DPC en su comunicado.
Un país acostumbrado al desastre
Haití, con una infraestructura frágil y altos niveles de pobreza, sufre de manera desproporcionada los embates de los fenómenos naturales. Los huracanes y tormentas tropicales han causado cientos de muertes en la última década. El más devastador fue el huracán Matthew en 2016, que dejó 573 fallecidos y miles de damnificados.
A ello se suma la memoria aún viva del terremoto de 2010, que provocó cerca de 300.000 muertos y el colapso de buena parte del país. Hoy, con Melissa, Haití enfrenta nuevamente la tragedia y la urgencia de reconstruirse frente a un clima cada vez más extremo.








