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Silencio de “Barbecue” tras ataques con drones mantiene en tensión a Haití

La ausencia pública del líder pandillero haitiano Jimmy Chérizier, alias Barbecue, mantiene en alerta a Haití, luego de que desde hace más de siete días no se haya registrado ninguna aparición en redes sociales, un canal que el jefe de la coalición criminal Viv Ansanm utilizaba con frecuencia para emitir mensajes, justificar actos violentos y proyectar su imagen.

El silencio se produce tras una serie de ataques de la Policía Nacional Haitiana, apoyada por drones, que destruyeron al menos tres viviendas en el sector Delmas 6, identificadas por medios locales como parte del centro operativo de Chérizier. Según el periódico haitiano Gazette Haïti, las casas fueron pulverizadas en plena luz del día, en lo que se interpreta como un golpe simbólico al control territorial de las pandillas en Puerto Príncipe.

Celebración con cautela

El sociólogo e investigador Danny Shaw, quien se encuentra en Haití y reporta para el programa radial Esto No Tiene Nombre desde Cabo Haitiano, explicó que la desaparición mediática de Barbecue ha generado una mezcla de alegría y preocupación entre la población.

“La gente festeja, pero con cautela. Existe el temor de que los pandilleros reaparezcan con más fuerza”, señaló Shaw.

El investigador indicó que, aunque las operaciones han dejado un saldo estimado de al menos cien muertos, en su mayoría civiles, hasta el momento no se ha confirmado la muerte de ningún líder pandillero. “Barbecue se presume que está vivo”, afirmó, y agregó que el uso de drones y bombas ha elevado el número de víctimas inocentes sin lograr desarticular el liderazgo criminal.

Una “guerra silenciosa”

Shaw describió la situación en Haití como una “guerra casi silenciosa para el hemisferio”, marcada por el control territorial de las bandas, el tráfico de drogas, armas y presuntas redes de tráfico de órganos humanos, además de secuestros, violaciones y desapariciones forzosas.

El sociólogo advirtió que no se podrían mover volúmenes tan grandes de droga sin la complicidad de agencias estatales o internacionales, y afirmó que Cabo Haitiano se ha convertido de facto en una “segunda capital”, mientras Puerto Príncipe permanece fragmentada en zonas bajo control armado.

“Los pandilleros representan una dictadura. Ningún dirigente puede hablar abiertamente en su contra porque puede desaparecer”, señaló Shaw.

Dudas sobre los operativos y el futuro electoral

Shaw cuestionó además las motivaciones políticas detrás de los ataques, afirmando que podrían tener un carácter proselitista por parte del Consejo de Transición, en un momento en que se baraja la posibilidad de celebrar elecciones el próximo 7 de enero.

“No hay condiciones para elecciones. Gran parte de la población vive en campos de desplazados, muchas niñas son víctimas de violación, y la inseguridad es total”, dijo.

El investigador también denunció que miembros del Consejo de Transición continúan viajando a Estados Unidos y gestionando recursos internacionales, mientras utilizan los operativos armados para proyectar una imagen de control ante Washington y otros actores externos.

Finalmente, Shaw advirtió sobre una doble ocupación en Haití: una extranjera y otra paramilitar, comparando la actual fuerza de supresión de pandillas con la intervención de 2004, y señalando la presencia de efectivos y mercenarios de países del Caricom, Jamaica, Guyana, Kenia e incluso marines estadounidenses.

Shaw concluyó resaltando la importancia de las redes sociales como herramienta de propaganda de las pandillas. “Después de masacres y secuestros, vuelven a las redes para justificarse y lavar su imagen. Por eso resulta tan llamativo que en los últimos diez días no se haya escuchado nada de Barbecue”, afirmó.