El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, ofreció ayer domingo su primer discurso tras obtener una contundente victoria en la segunda vuelta electoral, en la que se impuso con el 59,1 % de los votos frente a la candidata de izquierda Jeannette Jara. Desde Santiago, ante miles de seguidores congregados frente a su comando de campaña, aseguró que gobernará “para todos, sin excepción” y que el país inicia una nueva etapa marcada por “un cambio real”.
Kast afirmó que el resultado electoral representa un mandato claro de la ciudadanía, que según sus palabras rechaza la continuidad y exige transformaciones profundas. “Cada uno decidirá libremente si quiere sumarse a la recuperación y al renacer de Chile”, expresó, al tiempo que subrayó que el país ha hablado sin dejar espacio para excusas.
Durante su alocución, el futuro mandatario pidió a Dios “templanza y fortaleza” para asumir la responsabilidad de gobernar y prometió restablecer el respeto a la ley y el orden público. “Sin seguridad no hay paz, sin paz no hay democracia y sin democracia no hay libertad. Chile volverá a ser libre del crimen, de la angustia y del temor”, sostuvo Kast, quien se convertirá en el primer presidente identificado abiertamente con el pinochetismo desde el retorno a la democracia.
El líder del Partido Republicano destacó que su triunfo abarcó las 16 regiones del país y se convirtió en una de las victorias más amplias registradas en una segunda vuelta democrática, solo superada por la obtenida por Michelle Bachelet en 2013. En ese contexto, insistió en la necesidad de recuperar el empleo digno, el orden en las calles y la claridad en las prioridades del Estado. “El orden no es un capricho, es justicia”, afirmó ante una multitud que ondeaba banderas chilenas.
Kast señaló que los ejes centrales de su administración serán la seguridad ciudadana, el control migratorio y el crecimiento económico. Advirtió que quienes incumplan la ley enfrentarán sanciones severas y que habrá responsabilidad parental por los daños causados por menores de edad. “No se puede quemar ni destruir nada”, enfatizó, en referencia a los hechos de violencia registrados en años recientes.
El presidente electo agradeció el respaldo de figuras de la derecha tradicional y de la extrema derecha que no alcanzaron la segunda vuelta, como Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, e hizo un llamado a construir un gobierno basado en la unidad y sin repartos políticos, en una señal sobre la composición de su futuro gabinete.
Asimismo, señaló que su victoria no representa un punto de llegada, sino el inicio de un proceso de cambios que comenzarán de inmediato, aunque advirtió que los resultados no serán instantáneos. En un gesto poco habitual en celebraciones electorales, pidió a sus simpatizantes guardar silencio y evitar insultos hacia su rival, Jeannette Jara, a quien reconoció por haber asumido el desafío electoral y defenderlo hasta el final.
A sus 59 años, Kast alcanzará la Presidencia tras su tercer intento electoral, luego de las derrotas de 2017 y 2021. Reiteró su llamado a recuperar la confianza en las instituciones y confirmó que renunciará a su militancia partidaria como señal de amplitud, siguiendo el ejemplo de expresidentes como Patricio Aylwin y Sebastián Piñera.
El dirigente cerró su discurso pidiendo la bendición de Dios y confirmó que asumirá el mando el próximo 11 de marzo, cuando reciba la banda presidencial del actual presidente Gabriel Boric, quien ya lo felicitó públicamente y lo invitó a un encuentro oficial en el Palacio de La Moneda.














