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Rodrigo Paz Pereira gana la presidencia de Bolivia y pone fin a casi dos décadas del MAS

La Paz.– El senador opositor Rodrigo Paz Pereira, del centrista Partido Demócrata Cristiano (PDC), se convirtió en el nuevo presidente de Bolivia tras imponerse al exmandatario Jorge “Tuto” Quiroga en la segunda vuelta electoral, celebrada este domingo. Con el 54.53 % de los votos, según datos preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con más del 97 % de las actas procesadas, Paz consolida su victoria en una jornada considerada histórica para la democracia boliviana.

La elección marca un hito político sin precedentes, al tratarse de la primera vez que Bolivia define su presidencia en una segunda vuelta y al poner fin a casi 20 años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), partido fundado por Evo Morales.

Paz Pereira: triunfo del centro político

Rodrigo Paz Pereira, figura del centro político y senador por Tarija, logró capitalizar un amplio respaldo ciudadano en una contienda polarizada. Su victoria frente al conservador Jorge Quiroga, expresidente de la República entre 2001 y 2002, refleja un giro hacia posiciones moderadas en el espectro político boliviano.

Durante su campaña, Paz se presentó como una alternativa democrática, conciliadora y reformista, con énfasis en la reconstrucción institucional, el desarrollo económico y la lucha contra la corrupción.

Mesa pide reforma judicial

En el marco de la jornada electoral, el también expresidente Carlos Mesa ejerció su derecho al voto y realizó un llamado al nuevo mandatario para que priorice la reestructuración del Órgano Judicial, una de las instituciones más cuestionadas del país. Mesa denunció que el sistema judicial “está corroído por la corrupción” y criticó la prórroga ilegal de magistrados como uno de los principales males que deben ser atendidos por el nuevo gobierno.

Participación ciudadana

Para esta segunda vuelta estaban habilitados 7,5 millones de votantes, en un proceso que transcurrió con normalidad y alta participación, según los primeros reportes de observadores nacionales e internacionales.

Con esta elección, Bolivia inicia un nuevo ciclo político, marcado por la expectativa de reformas y una mayor estabilidad institucional, luego de años de polarización y tensiones sociales.