En Boca Chica, aunque la presencia de sargazo ha disminuido notablemente en las últimas semanas, los efectos económicos de más de un mes de afectación aún se sienten con fuerza entre comerciantes y trabajadores del balneario. Las algas marinas cubrieron gran parte de la playa, alejando a los visitantes por el mal olor y el aspecto deteriorado del mar.
Santiago Sosa, quien lleva más de 30 años alquilando lanchas en la zona, relató con pesar: “Este año fue más duro que los anteriores. La playa estaba llena de sargazo, no había nadie. Los clientes venían y se iban al instante por el mal olor”. William Castillo, otro trabajador del área, confirmó que aunque las aguas lucen más limpias, la recuperación económica ha sido lenta: “Este último mes fue muy difícil. Tratábamos de limpiar, pero no venía gente”.
Los restaurantes también han sufrido una fuerte caída en el flujo de comensales. Ozuna, propietario de un establecimiento local, expresó: “Mi restaurante estaba vacío, algo que no es común. Aquí siempre hay gente disfrutando, pero con ese olor, nadie quería quedarse”.
El fenómeno del sargazo, que afecta cíclicamente a varias playas del Caribe, ha encendido las alarmas en los sectores turístico y ambiental. En respuesta, el Gobierno dominicano ha incluido esta problemática en el Plan Meta RD 2026, que contempla la creación de una Ley de Protección de Zonas Turísticas contra el Sargazo. Esta iniciativa busca establecer medidas permanentes para prevenir y mitigar sus efectos.
Mientras tanto, los comerciantes de Boca Chica depositan sus esperanzas en la temporada alta y en la mejora del entorno marino para reactivar la economía local. También hacen un llamado a las autoridades para que implementen acciones sostenibles y brinden apoyo continuo frente a este desafío ambiental.














