Antananarivo, Madagascar. — El presidente Andry Rajoelina decretó este martes la disolución inmediata de la Asamblea Nacional, en una decisión que precede una votación promovida por la oposición para destituirlo, en medio de una profunda crisis política en el país.
La Presidencia anunció que el decreto entrará en vigor tan pronto sea difundido por radio y televisión. Esta medida se produce tras más de dos semanas de intensas protestas lideradas principalmente por jóvenes, quienes expresan su descontento con la élite gobernante y las condiciones sociales.
Rajoelina, cuya última aparición pública fue desde un lugar desconocido, rechazó renunciar y llamó a respetar la Constitución. En sus redes sociales, defendió la disolución del Parlamento como un paso necesario para “restablecer el orden y fortalecer la democracia”.
Las manifestaciones se originaron por los constantes cortes de agua y electricidad, pero se expandieron rápidamente para denunciar corrupción, mala gestión y falta de oportunidades. El sábado, un grupo de soldados se unió a los manifestantes, instando a las fuerzas de seguridad a negarse a disparar contra la población.
El presidente, reelecto en 2023 en unos comicios boicoteados por la oposición, enfrenta ahora una presión creciente de sus rivales, quienes lo acusan de abandono de funciones, aunque él asegura estar en un “lugar seguro” tras denunciar intentos de atentado contra su vida.














