Brasilia.– Autorizado por la justicia, el expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abandonó ayer domingo su residencia por primera vez desde que fue puesto bajo arresto domiciliario en agosto, para someterse a un procedimiento médico en un hospital privado de la capital brasileña.
Bolsonaro, de 70 años, llegó poco después de las 8:00 a.m. (hora local) al hospital DF Star de Brasilia, escoltado por agentes fuertemente armados. Aunque decenas de simpatizantes lo esperaban con banderas de Brasil, el exmandatario no ofreció declaraciones a la prensa.
Procedimiento ambulatorio por lesiones cutáneas
El equipo médico anunció que se le practicaría la extracción de dos lesiones cutáneas, una de ellas catalogada como una «neoplasia de comportamiento incierto o desconocido de la piel», según el informe clínico. Se trata de un procedimiento ambulatorio que se estima durará pocas horas.
Condenado a 27 años por intento de golpe de Estado
Bolsonaro permanece en confinamiento domiciliario desde agosto, bajo estricta vigilancia las 24 horas, tras ser condenado esta semana a 27 años de prisión por su presunto liderazgo en un intento de golpe de Estado para impedir la toma de posesión del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, tras las elecciones de 2022.
La sentencia fue dictada por la Corte Suprema, que aún debe evaluar los recursos presentados por su defensa antes de determinar si el exmandatario será enviado a prisión o si podrá cumplir la condena en su domicilio, alegando problemas de salud.
Apoyo y protestas
A las afueras del hospital, simpatizantes del expresidente manifestaron su respaldo.
“Es una persona acusada de algo que no hizo. Este despliegue policial es un absurdo. Es vergonzoso”, expresó a AFP el ingeniero Francisco Costa, de 67 años.
Bolsonaro, líder indiscutible de la derecha y ultraderecha brasileña, se ha declarado víctima de persecución política y ha guardado silencio desde julio, tras ser prohibido por el Supremo Tribunal de manifestarse en redes sociales, bajo sospechas de que utilizaba estas plataformas para obstaculizar investigaciones en su contra.
Su defensa anunció que apelará la sentencia en instancias superiores e incluso en organismos internacionales.
Problemas de salud persistentes
Además de las lesiones en la piel, Bolsonaro enfrenta problemas digestivos crónicos, como crisis de hipo y vómitos, secuelas de la puñalada que sufrió en 2018 durante un mitin de campaña. En agosto también fue hospitalizado en el mismo centro para exámenes médicos que detectaron dos episodios recientes de neumonía.
Mientras tanto, la Corte Suprema deberá decidir en los próximos días si acoge los recursos de la defensa o mantiene la condena, lo que podría marcar un punto de inflexión en la vida política y personal de uno de los líderes más controvertidos de la región.














