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Cuba afronta su quinto apagón nacional en menos de un año y sigue sin electricidad tras 20 horas

La Habana. – La mayor parte de Cuba continúa este jueves sin suministro eléctrico, más de 20 horas después de que se produjera un nuevo apagón nacional, el quinto en menos de un año, evidenciando la fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y profundizando la crisis energética que azota al país.

Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), cinco unidades termoeléctricas de las más de 20 que posee el país han retomado la generación eléctrica, al igual que algunos motores principales y dos plantas de gas. Sin embargo, la reconexión de la red eléctrica avanza lentamente y con constantes interrupciones.

Microsistemas para servicios esenciales

En respuesta a la emergencia, las autoridades han establecido «microsistemas», pequeñas áreas energizadas que priorizan hospitales, plantas de bombeo de agua y otros servicios esenciales. El objetivo es extender progresivamente estas zonas y conectarlas entre sí hasta restaurar el servicio en toda la isla.

Sin embargo, el proceso es frágil. Este miércoles, varios microsistemas en La Habana colapsaron y tuvieron que ser reiniciados. Actualmente, solo algunos barrios periféricos de la capital que alberga a casi 2 millones de personas han recuperado parcialmente el servicio eléctrico.

Una red obsoleta y sin inversión

El apagón general, que comenzó a las 9:14 de la mañana del miércoles (hora local), habría sido provocado por una salida inesperada de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, una planta clave para el país. Las causas aún se investigan, pero se trata de una nueva avería en una instalación que ha presentado múltiples fallos en los últimos años.

La infraestructura energética cubana enfrenta un deterioro generalizado: la mayoría de sus centrales térmicas están obsoletas, muchas operan desde hace décadas sin renovaciones importantes y un gran número de motores generadores están fuera de servicio por falta de combustible, repuestos y divisas.

Una crisis estructural y sin solución a corto plazo

La situación actual no es aislada. En los últimos 11 meses, Cuba ha sufrido cinco apagones nacionales: uno causado por el huracán Rafael en noviembre de 2024 y los otros cuatro por fallas técnicas o accidentes. A esto se suma el corte masivo del pasado fin de semana, cuando la rotura de un cable de alta tensión dejó sin electricidad a cinco provincias del oriente del país.

Según cálculos independientes, el Estado cubano necesitaría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para modernizar y estabilizar su sistema eléctrico. Sin acceso a esas sumas, el Gobierno señala a las sanciones de Estados Unidos como responsables de lo que denomina una «asfixia energética», mientras que expertos apuntan a una falta de inversión crónica desde hace décadas.

Impacto económico y social

Los prolongados apagones, que en julio y agosto alcanzaron promedios de hasta 16 horas diarias, representan un lastre considerable para la economía cubana, que se contrajo un 1,1 % en 2024, con una caída acumulada del 11 % en los últimos cinco años. La CEPAL también prevé una contracción del PIB para 2025.

Además, la crisis energética ha intensificado el malestar social. Las interrupciones del servicio eléctrico han sido un detonante importante en varias protestas recientes, incluyendo las manifestaciones masivas de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles para exigir cambios políticos y mejoras en las condiciones de vida.