Santo Domingo. – El director de la Oficina Nacional de la Defensa Pública, Rodolfo Valentín Santos, denunció este lunes las condiciones inhumanas que enfrentan miles de privados de libertad en cárceles dominicanas, calificando la situación como una violación flagrante de los derechos humanos.
Durante su participación en el programa “Entre Periodistas”, transmitido por Telesistema y producido por Miguel Franjul y Wendy Santana, Valentín Santos lamentó que en centros penitenciarios como La Victoria, Nagua, Samaná, Cotuí, La Vega, El Seibo, Higüey, Azua (cárcel 15), 19 de Marzo, Monte Cristi, Santiago Rodríguez, Pedernales y Barahona, los reclusos deben dormir en baños y pasillos por falta de camas.
Condiciones insalubres y riesgo de enfermedades
El defensor público explicó que la humedad constante, la acumulación de basura, la falta de ventilación, así como la ausencia de agua potable, hacen que estos espacios sean focos de enfermedades infecciosas y afectaciones de salud mental.
Particularmente grave —según señaló— es la situación en las denominadas “celdas de reflexión”, que en la práctica se utilizan como espacios de castigo. A pesar de estar diseñadas para una sola persona, suelen albergar hasta cinco internos en condiciones deplorables. Además, las sanciones de 30 días de encierro en estas celdas sin ventilación ni acceso a servicios básicos representan, a su juicio, un claro acto de trato cruel e inhumano.
Abusos y maltratos documentados
Valentín Santos indicó que durante las inspecciones realizadas por la Oficina de Defensa Pública se han documentado denuncias de maltratos físicos y verbales por parte de algunos agentes penitenciarios, lo que agrava la situación ya crítica de los reclusos.
“La falta de camas, atención médica, comida suficiente y espacios dignos pone en riesgo no solo la salud, sino también la dignidad de estas personas que, aunque privadas de libertad, siguen teniendo derechos fundamentales”, afirmó.
Falta de alimentos, utensilios y atención médica
El funcionario también denunció la escasez de alimentos en las cárceles, atribuida a la falta de suministro regular por parte de los Comedores Económicos, así como la presencia de alimentos en mal estado, especialmente en los centros destinados a menores de edad.
Según explicó, se han reportado casos de vegetales descompuestos y comida vencida, lo que pone en riesgo la salud de los internos más jóvenes.
Asimismo, condenó la falta de utensilios y comedores adecuados, lo que obliga a muchos reclusos a comer en bolsas plásticas, una práctica que también constituye una violación de sus derechos.
Centros para menores: sin infraestructura ni reinserción
Valentín Santos también puso el foco sobre las graves deficiencias en los centros correccionales para menores, donde la infraestructura es precaria, la atención médica es casi inexistente y los programas de reinserción brillan por su ausencia.
Alertó que pese a las recomendaciones para el cierre de centros como el de La Vega, los problemas persisten y las condiciones se mantienen.














