Los Ángeles, EE.UU. – La rapera Cardi B negó haber agredido físicamente a Emani Ellis, una exguardia de seguridad que la acusa de haberla arañado con una uña acrílica y escupido durante un altercado ocurrido en 2018, cuando la artista se encontraba embarazada de su primer hijo.
En su segundo día de testimonio en un tribunal del condado de Los Ángeles, Cardi fue tajante:
“No pude hacerle ni un rasguño porque no la toqué”, declaró ante el jurado.
El incidente: embarazo, privacidad y un altercado
El hecho ocurrió en febrero de 2018, en un edificio médico donde Cardi tenía una cita ginecológica privada, durante su primer embarazo aún no revelado al público. Según su testimonio, la discusión con Ellis se desató cuando la vio aparentemente filmándola y diciendo su nombre por teléfono, lo que la llevó a temer que se filtrara la noticia.
“¡Estaba embarazada!”, exclamó la artista al explicar por qué reaccionó molesta.
“Esta chica está a punto de darme una paliza”, añadió, asegurando que el enfrentamiento fue verbal, no físico.
Ambas mujeres, de 32 años, llegaron a estar “pecho contra pecho”, según Cardi, pero aseguró que ninguna se agredió físicamente. Dijo que Ellis se le acercó de forma amenazante, pero nunca la tocó.
La uña, el rasguño y la cicatriz
Una parte llamativa del juicio ha girado en torno a las uñas acrílicas con incrustaciones de diamantes que Cardi B llevaba ese día.
“No eran afiladas, tenían forma de ataúd”, dijo la rapera, cuestionando que pudieran causar la cicatriz facial que Ellis alega sufrió y que requirió cirugía estética.
Por su parte, Ellis testificó que el altercado la dejó humillada, traumatizada, sin trabajo y con daños emocionales y físicos duraderos. Busca una indemnización no especificada que incluiría gastos médicos, salarios perdidos y daños punitivos. Según Cardi, la demanda asciende a 24 millones de dólares.
Testimonio clave: la recepcionista
Tierra Malcolm, recepcionista del consultorio, apoyó la versión de Cardi. Dijo que salió al pasillo al escuchar la discusión, no vio ninguna pelea, y que fue ella quien terminó con un rasguño en la cara, que sospecha pudo haber sido causado por Ellis, ya que estaba más cerca de ella que de Cardi B.
El juez incluso aportó un momento de humor al permitir a Malcolm repetir algunas de las expresiones subidas de tono que se intercambiaron durante el altercado, afirmando:
“Hemos escuchado prácticamente todo hasta ahora, así que está bien”, provocando risas en la sala.
¿Qué sigue?
El juicio, que se lleva a cabo en un modesto tribunal en Alhambra, un suburbio de Los Ángeles, se reanudará la próxima semana. A pesar de su alto perfil, el caso ha tenido un desarrollo discreto, alejado de los habituales escenarios mediáticos de los procesos con celebridades.
Se espera que el veredicto llegue pronto, y con él, una resolución a una disputa que mezcla privacidad, fama y acusaciones serias en medio del ascenso de una de las figuras más visibles del hip-hop contemporáneo.
















