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Desesperación y silencio: cuatro meses sin rastro del pequeño Roldany en Jarabacoa

A cuatro meses de la desaparición del niño Roldany Calderón, de tan solo tres años, sus padres continúan sumidos en la incertidumbre, sin noticias claras sobre su paradero y con creciente desesperación ante la falta de respuestas por parte de las autoridades.

El menor fue visto por última vez el 30 de marzo de 2025, mientras jugaba en el patio de la casa de su tía, ubicada en la comunidad de Los Tablones, en Manabao, municipio de Jarabacoa, provincia La Vega. Desde entonces, no se ha sabido nada de él, pese a los operativos de búsqueda realizados por familiares, vecinos, voluntarios y miembros de la Policía Nacional.

«Un caso extraño y sin explicación»

El abogado de la familia, Ramón Cabral, explicó que la angustia ha aumentado con el paso del tiempo y la falta de avances concretos en la investigación. Asegura que no hay constancia de un trabajo activo por parte de los cuerpos de seguridad y que, ante esto, la familia ha comenzado sus propias indagaciones, sin resultados hasta ahora.

“Cuatro meses y seguimos sin respuestas. No entendemos cómo un niño puede desaparecer sin que nadie haya visto ni oído nada, cuando había entre 12 y 15 personas en el lugar”, expresó Cabral, calificando el hecho como «extraño y misterioso».

Búsqueda sin éxito

Desde el primer día, la familia de Roldany y vecinos de la zona iniciaron recorridos por los alrededores del hogar, incluyendo zonas montañosas, bosques y el cauce del río cercano. La Policía Nacional se unió posteriormente a los operativos, reforzados el 1 de abril con más agentes y miembros de la comunidad en áreas de difícil acceso, como el parque nacional Armando Bermúdez.

Sin embargo, tras semanas de búsqueda exhaustiva, no se ha encontrado ninguna pista concluyente sobre el paradero del niño.

Clamor por respuestas

Los padres de Roldany siguen esperando una respuesta de las autoridades, mientras la comunidad de Manabao se mantiene en vilo ante lo que consideran uno de los casos más desconcertantes ocurridos en la zona.

El llamado de la familia es claro: no detener la búsqueda, agotar todas las líneas de investigación posibles y mantener la esperanza viva, para que el pequeño Roldany pueda regresar sano y salvo a casa.