El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la comunicación oficial No. 016-2026, autorizó el corte de 901 árboles en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte como parte de los preparativos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026. La decisión, firmada por el director de Bosque y Manejo Forestal, Ramón A. Díaz Beard, fue dirigida al ministro de la Vivienda y Edificaciones, Carlos Bonilla Sánchez, y al ministro de Deportes, Kelvin Cruz.
La medida ha generado fuerte rechazo en distintos sectores de la sociedad civil y ambientalistas, quienes cuestionan la magnitud de la tala y la falta de transparencia en el proceso. El documento oficial, fechado el 13 de mayo, aprueba el corte de árboles de 28 especies —aunque solo se listan 26—, sin detallar la cantidad por tipo. Sí especifica que 576 árboles tienen un diámetro a la altura del pecho (DAP) menor de 10, y los 325 restantes superan ese estándar, utilizado en la industria forestal para calcular el volumen de madera.
Entre las especies autorizadas para corte se encuentran roble, caoba criolla, ceiba, gri gri, framboyán, tamarindo, almacigo, semám pera y almendra, muchas de ellas con valor ecológico significativo. Según Medio Ambiente, la medida responde a daños provocados por las raíces de algunos árboles a la infraestructura del complejo deportivo, incluyendo aceras, asfalto y otras estructuras.
El ministro de Medio Ambiente, Paíno Henríquez, justificó la decisión señalando que “los inspectores constataron daños visibles a la infraestructura del área” y que la tala se hará bajo supervisión técnica especializada. No obstante, el documento advierte que cualquier violación a esta autorización será responsabilidad del promotor del proyecto y estará sujeta a sanciones legales.
En medio de la controversia, el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, sorprendió al declarar que no fue informado formalmente de la autorización ni del operativo de tala, y que se enteró por los medios de comunicación, lo que ha generado aún más cuestionamientos sobre la coordinación y transparencia del proceso.
La aprobación del corte de estos árboles, muchos de los cuales han estado por décadas en el Centro Olímpico, reaviva el debate sobre el equilibrio entre desarrollo urbano y conservación ambiental, en una ciudad cada vez más afectada por la pérdida de áreas verdes.














