Los Indiana Pacers no estaban dispuestos a dejar escapar otra oportunidad de brillar frente a su afición, y el jueves por la noche respondieron con autoridad. Ante una multitud eufórica, teñida de dorado y con leyendas del equipo como Reggie Miller y Metta World Peace alentando desde las gradas, Indiana logró una victoria clave: 108-91 sobre el Oklahoma City Thunder para forzar un decisivo Juego 7.
Con la serie empatada, el pase a las Finales de la NBA se definirá este domingo en Oklahoma City.
Para los Pacers, el encuentro era más que un simple “ganar o irse a casa”. Las heridas del pasado como la dolorosa barrida que les propinó Boston en la final del Este de 2024, incluidos dos apretados partidos perdidos en casa por solo tres puntos todavía dolían. En aquella ocasión, Tyrese Haliburton observó desde la banda sin poder ayudar debido a una lesión. Esta vez, el panorama fue distinto.
Haliburton, aunque todavía lidiando con una molestia en la pantorrilla derecha, convenció al cuerpo técnico de que podía jugar y marcó una gran diferencia en la cancha. Tras un arranque errático, fallando sus primeros ocho tiros, Indiana reaccionó con fuerza, acertando 8 de los siguientes 10 disparos y desatando su característico juego de transiciones rápidas y defensa intensa.
La primera mitad fue dominada por los locales, que forzaron 12 pérdidas de balón y se impusieron en los puntos de contraataque (16-3) y desde la banca (19-3). Las ráfagas ofensivas incluidas rachas de 11-0 y 6-0 les permitieron llegar al descanso con una ventaja de 64-42.
En la segunda mitad, la defensa de Indiana se endureció aún más. El Thunder estuvo más de cinco minutos sin anotar al comienzo del tercer cuarto, fallando siete tiros consecutivos mientras los Pacers ampliaban su ventaja a 70-42.
La energía en el Gainbridge Fieldhouse era electrizante: Reggie Miller agitaba los brazos con una camiseta de Jalen Rose, World Peace ondeaba una toalla y Lance Stephenson celebraba efusivamente. Incluso John Haliburton, padre de Tyrese, vibró con el momento.
Pese a la alegría de cerrar la temporada en casa con una victoria, el trabajo no está terminado. Ahora los Pacers deben demostrar que pueden ganar a domicilio. Solo así podrán alcanzar su objetivo final: el ansiado primer campeonato de la NBA en la historia de la franquicia.
















