Estados Unidos deportó el jueves a 161 personas hacia Haití, en el primer vuelo de este tipo desde que la administración de Donald Trump logró en los tribunales poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) que beneficiaba a cientos de miles de haitianos.
El avión aterrizó en Cabo Haitiano debido a que el principal aeropuerto de Puerto Príncipe permanece fuera de las rutas aéreas estadounidenses por motivos de seguridad, ante la violencia ejercida por las pandillas. Entre los deportados había personas que estaban protegidas por el TPS y otras que habían cumplido condenas de prisión, según informó Jean Négot Bonheur Delva, director general de la Oficina Nacional de Migración de Haití.
Las autoridades haitianas recibieron a los retornados y les ofrecieron alimentos, bebidas y hasta 65 dólares para ayudarlos en su traslado. Algunos deberán desplazarse hacia otras zonas del país, un recorrido que puede representar un riesgo debido al control de las pandillas sobre importantes carreteras.
Preocupación por la seguridad
Organizaciones de apoyo a migrantes han advertido que Haití atraviesa una grave crisis y que el país no cuenta con los recursos suficientes para recibir a un número elevado de deportados.
La violencia de las pandillas ha provocado el desplazamiento de alrededor de 1.5 millones de personas. Datos de Naciones Unidas indican que más de 3,100 personas murieron y otras 1,189 resultaron heridas entre enero y junio.
Uno de los deportados, Jean Diane Louis, contó a The Associated Press que salió de Haití cuando tenía cinco años y que su familia permanece en Nueva York. Afirmó que fue detenido por agentes migratorios tras cumplir una condena y posteriormente enviado al país caribeño.
La situación migratoria de los haitianos continúa generando preocupación mientras persisten las deportaciones y los operativos de las autoridades estadounidenses contra personas de esa nacionalidad. A finales de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos permitió poner fin al TPS para los haitianos, una medida que afecta a cientos de miles de personas que habían vivido y trabajado legalmente en territorio estadounidense.






