La práctica regular de actividad física no solo beneficia la salud cardiovascular, sino que también puede contribuir a proteger la memoria, el pensamiento y otras funciones cognitivas a medida que pasan los años.
Ejercicios sencillos como caminar a paso ligero o bailar pueden ayudar a mantener el cerebro activo y disminuir el riesgo de deterioro cognitivo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda incorporar la actividad física como parte de los hábitos para preservar una buena salud cerebral.
Para los adultos, la recomendación es realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso. Estos niveles de actividad se han relacionado con beneficios para la memoria, la rapidez para procesar información y otras capacidades mentales.
No obstante, no es necesario realizar extensas jornadas de entrenamiento para comenzar a obtener resultados. Los especialistas señalan que cualquier cantidad de movimiento puede ser beneficiosa, por lo que los minutos de ejercicio pueden distribuirse durante toda la semana.
Además de caminar y bailar, actividades como subir escaleras, realizar ejercicios de fuerza, practicar yoga o evitar permanecer sentado durante largos períodos también ayudan a mantener un estilo de vida más activo.
Sin embargo, el ejercicio por sí solo no garantiza la prevención de enfermedades neurodegenerativas. Mantener una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial y la glucosa, cuidar la salud cardiovascular y adoptar hábitos saludables de forma constante también son factores importantes para proteger el cerebro.








