Londres.- El regreso de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, al Reino Unido, después de seis años residiendo en Estados Unidos, ha generado interrogantes sobre su seguridad, vivienda, fuentes de ingresos y la relación que mantendrán con la familia real británica.
La pareja habría decidido establecerse nuevamente en el país a largo plazo, una posibilidad que toma fuerza tras la decisión de buscar un colegio británico para sus hijos, Archie y Lilibet, con el propósito de acercarlos a la cultura y costumbres del Reino Unido. Uno de los principales cuestionamientos es cómo financiarán su estilo de vida y dónde residirán, ya que no ocuparían una vivienda perteneciente a la Casa Real. Entre las posibles zonas mencionadas figuran Cotswolds y Northamptonshire.
Incertidumbre por los gastos de seguridad
La seguridad de Enrique, Meghan y sus hijos también representa un punto pendiente. Al no formar parte oficialmente de la Casa Real, la familia no tiene garantizado que el Estado británico cubra los costos de su protección. Enrique ha llevado este tema a los tribunales en el pasado, al reclamar que su seguridad y la de su familia fueran financiadas durante sus visitas al Reino Unido, pero no obtuvo el resultado esperado.
Tensión entre Enrique y Guillermo
Otro de los grandes interrogantes es la relación entre Enrique y el príncipe Guillermo, quienes mantienen un distanciamiento desde hace varios años.
La tensión aumentó tras las declaraciones de Enrique en su autobiografía Spare, donde relató conflictos con su hermano y reveló un supuesto enfrentamiento físico entre ambos. Los medios británicos aseguran que actualmente existe poco o ningún contacto entre los hermanos.
El regreso de los duques también ocurre mientras el rey Carlos III continúa con su tratamiento contra el cáncer y la princesa de Gales, Catalina, se recupera tras superar la enfermedad. Además, queda por determinar cómo será la relación de Enrique con la prensa británica, con la que ha mantenido numerosos enfrentamientos y disputas legales.







