Punta Cana, República Dominicana. La presencia cada vez más frecuente de sargazo en las costas del este dominicano se ha convertido en una preocupación para residentes, comerciantes y empresarios vinculados al turismo, una de las principales fuentes económicas del país.
Las playas de Punta Cana, reconocidas por sus aguas cristalinas y arena blanca, han comenzado a enfrentar el impacto de grandes acumulaciones de esta macroalga, cuya llegada al Caribe ha aumentado significativamente en los últimos años. De acuerdo con datos de la Universidad del Sur de Florida, entre enero y el 30 de junio de este año se registraron alrededor de nueve millones de toneladas métricas de sargazo en la región del Caribe, una cifra superior a la registrada en períodos anteriores.
Visitantes que llegan atraídos por el paisaje tropical expresan su decepción al encontrarse con zonas afectadas por la acumulación del alga. Algunos turistas aseguran que el fenómeno no siempre es advertido antes de viajar, lo que cambia la experiencia esperada de disfrutar del mar.
En los complejos hoteleros y áreas privadas de playa, el sargazo es retirado mediante equipos especializados, como tractores con trituradoras, además de labores manuales. Sin embargo, en sectores públicos la acumulación permanece durante más tiempo debido a la falta de recursos para su manejo.
Trabajadores de la zona señalan que el fenómeno se ha intensificado con el paso de los años. Angelo Joseph, promotor de excursiones en playa Esmeralda, explicó que anteriormente la llegada del sargazo ocurría durante períodos más cortos, pero actualmente su presencia es más constante, afectando la actividad comercial y la percepción de los visitantes.
Otros trabajadores del litoral, como operadores de excursiones marítimas, aseguran que realizan jornadas diarias de limpieza, aunque reconocen que no cuentan con suficientes herramientas para retirar grandes cantidades de algas.
Propietarios de apartamentos frente al mar también han expresado preocupación y consideran necesario establecer un plan más amplio para enfrentar el problema. Algunos residentes han asumido elevados costos para mantener limpias sus áreas de playa.
Además del impacto sobre el turismo, el sargazo representa una amenaza para los ecosistemas marinos, afecta la actividad pesquera y genera malos olores al descomponerse en la costa. También puede alterar la imagen tradicional de las playas caribeñas al cambiar el color azul del agua por tonalidades marrones en algunas zonas.
A pesar de los efectos negativos, especialistas señalan que esta macroalga también puede tener usos aprovechables, como la producción de fertilizantes, generación de biomasa y obtención de materiales con aplicaciones industriales.





