Baní.– Este martes 3 de marzo se conmemora el 262 aniversario de la fundación de Baní, establecida en 1764 por el español Manuel de Azlor y Urries, y formalizada como villa en 1767. El nombre de la localidad proviene del cacique Baní, líder nativo que gobernaba el valle, y en el lenguaje indoantillano significa “abundancia de agua”.
Orígenes y desarrollo histórico
Según el investigador Manuel Valera, el nombre de la provincia, Peravia, se derivaría de una corrupción del apellido español Pravia, perteneciente a Ana de Pravia, hija de Francisco Ruiz de Pravia y Beatriz de la Rocha, residentes de la comunidad de Cerro Gordo en los primeros años del período colonial. Ana de Pravia estuvo vinculada a la familia Colón, quienes eran dueños del valle, posteriormente ligado a Doña Luisa Guerrero, esposa del brigadier Ignacio Pérez Caro.
Los primeros maestros en la región fueron jesuitas, propietarios del hato de Pizarrete. Los vecinos adquirieron un terreno en Cerro Gordo por 370 pesos fuertes, en una negociación que contó con la participación del cura párroco Manuel Franco de Medina y del general Romero, en representación de la comunidad.
Composición social y familias fundadoras
El municipio de Baní cuenta con una población diversa: en la zona oeste, predominan familias de origen canario, gallego y catalán, mientras que en la zona costera sur residen descendientes de africanos liberados de la esclavitud durante la época colonial.
Entre las familias que dieron forma a Baní se destacan: Cintrón, Guridi, Gómez, Báez, Paulino, Guerrero, Medinas, Villar, Ortiz, Marcano, Romero, Castillo, Peña, Tejeda, Lara, Díaz, Lizardo, Feliz, Melo, Acevedo, Rosario, Carmona, Mejía, Calderón, Martin, Pimentel y Lajara, entre otras, que contribuyeron al desarrollo social y cultural del municipio a lo largo de los siglos.
Baní mantiene así su identidad histórica, combinando raíces indígenas, españolas y africanas, y celebrando cada año su rica herencia y tradición.














