México (AP) — La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), desencadenó una ola de violencia en varios estados de México, dejando un saldo de 28 personas fallecidas, entre ellas 25 miembros de la Guardia Nacional, un guardia de prisiones, un funcionario de la fiscalía y una mujer.
Según el gobierno mexicano, además murieron más de 40 miembros del cártel durante los enfrentamientos posteriores al operativo en Jalisco. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que se registraron 27 agresiones contra la autoridad y 70 detenciones.
“El Mencho”, uno de los criminales más buscados del mundo y responsable del tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos, murió durante un tiroteo en su estado natal cuando el ejército intentaba capturarlo. Su muerte provocó bloqueos de carreteras e incendios de vehículos en distintos estados. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la mayoría de los bloqueos fueron despejados y la actividad económica se normalizaba.
La operación contó con apoyo de inteligencia de Estados Unidos, que también ofrecía hasta 15 millones de dólares por información sobre “El Mencho”. La Casa Blanca elogió el trabajo del ejército mexicano y señaló la cooperación bilateral sin precedentes en seguridad.
Aunque la muerte del líder del CJNG podría representar un golpe importante al narcotráfico, expertos advierten que podría generar más violencia, ya que grupos rivales podrían intentar ocupar el vacío de poder dejado por el cártel. El analista David Mora señaló que esto marca un punto de inflexión en la política de confrontación directa de Sheinbaum contra los cárteles, enviando un mensaje a Estados Unidos sobre la capacidad de México para actuar sin necesidad de tropas extranjeras.
Durante la violencia, la población vivió momentos de pánico: residentes de Guadalajara y turistas en Puerto Vallarta se refugiaron en sus casas y en aeropuertos, mientras el tránsito fue limitado y muchos vuelos suspendidos.
“El Mencho” dirigía uno de los cárteles más poderosos de México desde su fundación en 2009 y se había destacado por ataques audaces contra autoridades, incluyendo el uso de drones con explosivos y minas. Su muerte marca un momento clave en la lucha contra el narcotráfico, pero también plantea desafíos sobre la estabilidad de la región y la reacción de otros grupos criminales.














