SANTO DOMINGO. – Para millones de personas, el día comienza con un ritual casi ineludible: preparar una taza de café. Su inconfundible aroma, sabor y efectos estimulantes lo han consolidado como una de las bebidas más populares del planeta, motivo por el cual cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional del Café.
Establecida formalmente por la Organización Internacional del Café (OIC) en 2014 —con su primera celebración oficial en 2015—, esta fecha busca rendir tributo no solo a los consumidores, sino también a la cadena humana que hace posible llegar con el grano a la mesa, desde los caficultores hasta los tostadores y baristas. La magnitud de su consumo es monumental: se calculan 3,000 millones de tazas diarias a nivel global.
El café en la identidad dominicana
En República Dominicana, esta infusión forma parte primordial de la vida cotidiana. Una taza suele acompañar las primeras horas de la mañana, las conversaciones familiares, las visitas y las pausas laborales.
De acuerdo con el Instituto Dominicano del Café (INDOCAFE), la caficultura criolla se concentra en regiones montañosas donde la altura, la temperatura y la humedad son óptimas. Provincias como San José de Ocoa, Barahona, Santiago, La Vega, Peravia, San Cristóbal y Azua lideran la producción, dando origen a denominaciones locales muy apreciadas como Barahona, Neyba, Cibao, Cibao Altura, Juncalito y Valdesia.
Además de las variedades tradicionales como Typica y Caturra, el sector ha introducido plantas resistentes a la roya (como Tupí, Obatá, Acauá y Parainema) para fortalecer la producción nacional y salvaguardar los ingresos de miles de familias.
¿Qué dice la ciencia sobre la salud?
Más allá de su valor cultural, el café ha sido objeto de múltiples investigaciones científicas. Un estudio coordinado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), analizó a más de 521,000 personas en Europa, hallando una asociación entre un mayor consumo de café y una menor mortalidad general, así como una reducción en riesgos ligados a afecciones circulatorias y digestivas.
Entre los beneficios más destacados por la literatura científica se encuentran:
- Concentración y alerta: La cafeína estimula el sistema nervioso central, optimizando la memoria a corto plazo y el rendimiento cognitivo.
- Poder antioxidante: Es una fuente rica en polifenoles que combaten los radicales libres y aportan propiedades antiinflamatorias.
- Protección contra enfermedades: Diversos estudios relacionan el consumo regular con un menor riesgo de desarrollar Parkinson, Alzheimer (hasta un 65% menos de probabilidad), diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.
- Salud hepática: Contribuye a disminuir el riesgo de cirrosis, enfermedad hepática crónica y cáncer de hígado.
- Rendimiento físico: Eleva los niveles de adrenalina, mejorando la resistencia durante la actividad física.
Una amplia revisión publicada en The BMJ sugiere que los mayores beneficios se concentran en un consumo moderado de tres a cuatro tazas diarias.
La moderación como clave
A pesar de sus múltiples bondades, los expertos recuerdan que el café no es apto para consumirse sin límites. Un exceso de cafeína puede desencadenar nerviosismo, ansiedad, palpitaciones e insomnio, especialmente en personas sensibles.
En definitiva, cada 1 de octubre invita a mirar más allá de la taza humeante para valorar el esfuerzo de su cosecha, el arraigo de las tradiciones dominicanas y el delicado equilibrio entre el placer y la moderación.
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